10 Errores a corregir para no malgastar el dinero

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Saber en qué gastar nuestro dinero es algo muy importante si queremos llevar unas finanzas personales saneadas. A veces realizamos ciertos gastos pequeños a los que no le damos importancia y que al final de mes, si nos paramos a pensar, la cuantía puede ser considerable.

Si lo que queremos es tener el control de nuestro dinero tendremos que evitar estos patrones negativos de consumo:

No saber cuánto podemos gastar

Para evitar este tipo de problema, no hay mejor solución que realizar un presupuesto familiar. Tenemos que tomar nota de los ingresos y de los gastos mensuales que tengamos y así nos podremos hacer una idea de a dónde va y en qué gastamos el dinero. Si tenemos más ingresos que gastos, en ese caso, debemos canalizar una parte hacia el ahorro (un 10% como mínimo) y a partir de ahí cada uno decidirá en qué gastar su dinero. En caso de que los gastos sean mayores que los ingresos, habrá que plantearse reducir gastos.

Realizar compras por impulso

Comprar sin pararnos a pensar 5 minutos puede ser una de las peores cosas que nos pueden pasar al realizar una compra. Para evitar comprar cosas que realmente no nos hacen falta deberíamos pensar por qué y las consecuencias de dicha compra.

Ver solo el precio por unidad

Calcular el valor total de nuestra compra. En general cualquier compra requiere gastos adicionales que a veces suman más que la compra en sí. En este caso hay que fijarse en los productos complementarios, ya que a veces son más caros que los que verdaderamente necesitamos.

La utilización del crédito para gastos no esenciales

No pagar con efectivo. Pagar los gastos a crédito que no son esenciales, como por ejemplo, viajes, tecnología, joyas, etc. tienen el problema de que podemos realizar compras por encima de nuestras posibilidades y lo único que estamos haciendo es engordar una bola de nieve llamada deuda que acabará aplastándonos. Los altos intereses se irán acumulando mes a mes y serán una losa para nuestras finanzas personales.

Comprar  más de lo que necesitamos

Lo primero es realizar una lista con lo que ya tenemos, así evitaremos duplicidades en la compra y no perderemos la pista de lo que ya tenemos. Por otro lado tenemos que definir los objetivos de nuestras compras, si lo que vamos a comprar no nos es útil o demasiado útil, es mejor no comprarlo, así evitaremos tirar el dinero.

Optar por servicios mensuales

Siempre que sea posible es mejor que huyamos de las suscripciones o pagos por servicios o productos mensuales. Lo mejor es optar por realizar pagos únicos, ya que de lo contrario es probable que estemos perjudicando a nuestra planificación financiera. Además es frecuente acabar pagando todos los meses alguna cosa que raramente utilizamos, por ejemplo, el gimnasio o suscripciones a revistas.

Ser de los primeros en adquirir productos o servicios novedosos

Retrasar las compras durante algún tiempo puede traernos muchos beneficios financieros. Al atrasar las compras algún tiempo (a veces basta con unas pocas semanas) podremos comprar los productos mucho más baratos o con ofertas especiales. Esto suele darse sobre todo cuando hablamos de sectores relacionados con la tecnología.

Comprar por placer

Podemos buscar formas alternativas para sentirnos bien, tales como hacer deporte, actividades de voluntariado, ayudar a un amigo, etc. Cuando hacemos una compra la gratificación puede ser inmediata, pero dura poco. Se ese tiempo lo invertimos en buscar mecanismos que nos proporcionen un bienestar durante más tiempo como los que dijimos anteriormente, podremos ahorrar más fácilmente.

No mantener un fondo de emergencia

Colocar por lo menos un 10% de nuestros ingresos en una cuenta a parte una vez los recibamos. El secreto para ahorrar es hacer que esto sea prioritario y obligatorio mes a mes. Poco a poco podremos ir acumulando dinero, con el paso del tiempo este proceso se verá acelerado por la acumulación de intereses. Además este colchón podremos utilizarlo en caso de emergencia.

Pagar todo con tarjeta de crédito

Lo mejor en este caso es acostumbrarse a pagar con dinero en efectivo, al menos las compras de un día normal. Al seguir esta rutina pronto sabremos la cantidad diaria de dinero con la que podemos hacer frente a nuestro día a día. Podemos salir a la calle con la cantidad justa de dinero y evitar realizar gastos innecesarios. Además nos concienciaremos del coste de las cosas ya que pagar con dinero físico es más doloroso pagar que con la tarjeta de crédito. Por otro lado evitaremos ir acumulando poco a poco deudas a las que tendremos que hacer frente de golpe.