2 Conceptos sobre la inversión que debemos saber

952

La inversión es sin duda uno de los temas más complicados e intimidantes en las finanzas personales de la mayoría de los pequeños ahorradores. Entendiendo estos dos conceptos clave, el interés compuesto y la asignación de activos, podremos reducir el factor miedo que subyace detrás de cada inversión.

Interés compuesto

A primera vista, quizás pensemos que esto no es gran cosa. El interés compuesto es simplemente la generación de intereses a partir de intereses pasados. Es decir, si disponemos de 10 euros y los invertimos y al final del año tenemos 11 euros, la rentabilidad habría sido del 10%. Si al año siguiente volvemos a invertir los 10 euros que teníamos más 1 euro que obtuvimos, y el rendimiento del 10% se mantiene, al final de dicho año, tendríamos 12,1 euros.

En este ejemplo no se aprecian bien las bondades del efecto del interés compuesto. El efecto será más espectacular cuanto mayor sean las cuantías (capital, tiempo y rendimiento). Por ejemplo, si destinamos 50 euros al mes a nuestro plan de jubilación desde los 30 hasta los 67 años, esperando una rentabilidad constante anual del 6% (suponemos todo constante para simplificar) al llegar a la edad de jubilación tendríamos un capital de 78.800 euros aproximadamente. La cuantía total que hemos aportado al plan de pensiones ha sido de 22.200 euros, por lo tanto 56.600 euros son intereses. Como podemos observar, los beneficios del interés compuesto son espectaculares. Si queréis comprobar a cuánto podría ascender vuestro plan de jubilación, tenemos a vuestra disposición una calculadora de plan pensiones hecha en Excel.

Asignación de activos

En muchas revistas o publicaciones sobre finanzas personales es probable que veamos titulares o anuncios sobre nuevos fondos de inversión que han tenido rendimientos espectaculares. Lo que tenemos que hacer es no dejarnos llevar por la primera impresión. Quizás ese rendimiento se haya conseguido en el último mes o en el último año. Por lo tanto tendremos que ver y estudiar el histórico de rendimientos de dicho fondo. Además debemos conocer en qué activos invierte el fondo de inversión y si son adecuados a nuestro perfil. Es decir, debemos elegir aquel fondo cuya asignación de recursos para la inversión se adapte a nosotros.

Del mismo modo haremos este tipo de asignación cuando elijamos entre bonos y acciones. Tendremos que elegir el porcentaje del presupuesto destinado a inversión que irá a cada tipo de activo. Las acciones presentan un mayor riesgo que los bonos pero también pueden obtener una mayor rentabilidad. En general, cuanto más joven somos, nuestra inversión se inclina más hacia la inversión en acciones que hacia la inversión de renta fija, aunque como hemos dicho antes, en la decisión de inversión intervienen más elementos.

Estos son los dos pasos claves para empezar a realizar nuestras inversiones con un mayor conocimiento. En primer lugar, haremos uso del interés compuesto para empezar a sacarle partido lo antes posible (cuanto mayor sea el plazo, mayor será el rendimiento que obtendremos) y en segundo lugar, tenemos que basar nuestra decisión de inversión en un plan de asignación de activos que se adapte a nuestra edad y a la tolerancia al riesgo que tengamos.