3 Consejos para crear un producto brillante

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Cuando tenemos nuestra propia empresa y vemos que aparece un nuevo producto que tiene éxito, a veces nos preguntamos ¿por qué no pensé en eso? A partir de ahí ya no vale lamentarse por no haber sido el primero en tener la idea.

Después de hacernos esa pregunta tendremos que cambiar el chip y tener en cuenta de que existen numerosos productos y servicios que  tendrán que ser creados para resolver nuevas necesidades que van surgiendo en la sociedad. La verdadera pregunta que tendremos que hacernos es si realmente estamos buscando ideas en la dirección adecuada.

Desde aquí te ofrecemos 3 consejos para tratar de encontrar un producto o servicio brillante.

Ser nuestro primer cliente

Algunos de los productos que tienen más éxito nacen de las necesidades personales que tenemos. Esta es la razón por la que muchos empresarios y creadores han alcanzado el éxito ya que con su idea han resuelto un problema propio y que luego han trasladado al resto del público.

Podemos empezar a mirar en nuestra propia vida qué problemas tenemos que resolver sin importar que sea un problema simple. Lo que importa es que la solución a este problema haga nuestra vida más sencilla. Si esto es así, quizás nuestra idea sea útil y tenga el potencial suficiente para ser comercializado.

Hacer un prototipo lo antes posible

Generalmente lo que nos impide desarrollar un nuevo producto no es la falta de ideas sino la falta de aplicación. Esta es la razón por la cual deberíamos crear un prototipo tan pronto como sea posible. Esto puede ser tan importante como encontrar la idea. El prototipo nos permitirá ver el funcionamiento de nuestro producto en la vida real y nos permitirá comprobar si resuelve el problema para el que fue creado.

La adaptación es clave

Debemos estar abiertos a la adaptación a lo largo de nuestra trayectoria empresarial. No hay que dejarse cegar por la primera idea y quedar estancado en ella, quizás con el paso del tiempo dicho producto tendrá que amoldarse a las nuevas exigencias del mercado. No hay que ser terco a la hora de afrontar los cambios ya que de ellos dependerá la supervivencia y el éxito futuro de nuestro producto.