4 Errores a evitar a la hora de crear tu propia empresa

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Al iniciar un negocio, sobre todo si es el primero, vamos a cometer errores y alguno de ellos puede costarnos bastante dinero.

Como nuevos dueños de pequeños negocios nos veremos obligamos a aprender sobre la marcha. La experiencia siempre suele ser el mejor maestro, y siendo nuestro primer negocio, careceremos de ella. Aquí traemos 4 errores comunes que se suelen cometer al crear una empresa y cómo intentar solventarlos.

Desconocer la importancia de los seguros

Casi todas las empresas se cubren de los posibles riesgos. En función del tipo de empresa que tengamos, tendremos que valorar a qué estamos expuestos. Podremos recurrir a empresas independientes, y realizar un análisis de riesgos de nuestra empresa. Debemos tener las coberturas justas, ni más ni menos. Si no disponemos de coberturas, ante cualquier evento, podremos estar perdiendo gran cantidad de dinero. Hoy en día es posible contratar seguros de todo tipo: multirriesgos para empresas, seguros de responsabilidad civil para el desarrollo de nuestra actividad, seguros de autos y maquinaria, seguros de crédito, etc.

Elegir un nombre ya registrado

Muchas veces encontramos un nombre atractivo, único y que tiene gancho. Es perfecto para el marketing de nuestra pyme. Nos dejamos llevar e imprimimos las tarjetas de visita, construimos la web, nos adentramos en las redes sociales y gastamos una gran cantidad de dinero en todo tipo merchandising y publicidad.

Después de un tiempo, puede venir alguien o seremos nosotros mismos los que nos daremos cuenta de que ese nombre estaba siendo usado por otra empresa. Si no comprobamos que nuestro nombre comercial ya está en uso, es posible que hayamos perdido el tiempo y una gran cantidad de dinero en un nombre que ya estaba registrado como marca. En este caso, podemos consultar la Oficina Española de Patentes y Marcas para ver si hay alguna otra empresa que utilice el nombre comercial que queramos poner a nuestro negocio.

Los costes son más elevados que los planificados

Al principio cuando planificamos un proyecto de negocio los números siempre cuadran o acaban cuadrando. El problema es que muchas veces lo que planeamos en cuanto a costes no se cumple y todo acaba costando más de lo que pensábamos. A pesar de lo meticulosos que seamos con los gastos durante la planificación, las estimaciones pueden quedar obsoletas cuando pongamos nuestra empresa en marcha.

Por este motivo, a la hora de planificar, debemos estimar un “sobrecoste” que nos permitirá estar preparados por si surge alguna desviación a la hora de lanzar nuestro proyecto. En caso de que los costes se eleven por encima de lo que teníamos planificado, podríamos echar mano de este fondo. Lo ideal sería crear un fondo con una cuantía que equivalga al 20% del presupuesto.

Competir en precios con grandes superficies

Es raro ver que una empresa pequeña, que lleva poco tiempo abierta, crezca exponencialmente en un período corto de tiempo. A menudo se necesitan varios años para generar cierto volumen de ventas. Si llevamos a cabo estudios de mercado y acordamos ciertos precios con los proveedores y fabricantes que nos ha permitido cobrar un precio que la gente estaba dispuesta a pagar, no debemos hacer recortes drásticos en los precios cuando empecemos a ver una bajada de clientes.

Nosotros no podremos competir con las grandes superficies o empresas de gran prestigio. Nuestra ventaja residirá en la experiencia y la atención personalizada que podamos dar a nuestros clientes.

Es probable que muchos clientes realicen sus compras teniendo en cuenta solo el precio y no acudirán a nuestra pequeña empresa. Sin embargo hay otros que prefieren pagar un poco más por tener un mejor trato personalizado y una relación de confianza con la empresa a la que acude. Los clientes de calidad son más importantes que la cantidad.

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Seguramente cometamos errores a la hora de poner en marcha nuestro proyecto de negocio, es imposible evitarlos todos. Cuando llevemos varios años con nuestro negocio y miremos atrás veremos con perplejidad las decisiones que hemos tomado y las acciones que llevamos a cabo. La experiencia y el asimilar los errores es la única forma de aprender. Las mejores lecciones se encuentran en los pasos en falso que hemos tomado.