5 fallos a evitar en toda inversión

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La línea entre los inversores que tienen éxito y los que fracasan es a menudo muy fina. Pequeños errores pueden hacerte pasar de un extremo a otro, es por eso que evitar algunos de los fallos más comunes a la hora de invertir pueden acercarte al éxito.

A continuación te presentamos 5 errores que debes evitar si quieres alcanzar tus metas de inversión.

Ser demasiado impulsivo

La planificación es la base del éxito en el mundo de la inversión. Sea cual sea el mercado en el que decidas invertir tendrás que realizar un pequeño plan financiero.

Deberías preguntarte cuestiones como las siguientes:

  • ¿En qué situación financiera me encuentro?
  • ¿Cuáles son mis metas financieras?
  • ¿A qué plazo voy a invertir?
  • ¿Puedo necesitar el dinero en cualquier momento?

La creación de un plan financiero básico para tus inversiones no es complicado y no te tiene porqué quitar demasiado tiempo.

Una vez tengas claro en lo que quieres invertir, te será mucho más fácil elegir un marco para la toma de decisiones.

No pensar en el futuro

¿Cuándo fue la última vez que pensaste en la posibilidad de comprar o vender acciones de grandes empresas como Apple, Google, etc.? y ¿cuándo fue la última vez que has pensado en qué porcentaje de tu cartera debe estar colocado en activos de mercados emergentes?

La realidad es que la mayoría de los inversores suelen gastar más tiempo haciéndose la primera pregunta que planteamos y muy pocos se plantean cuestiones como la segunda.

El problema es que bastantes estudios han demostrado que más del 90% de los beneficios a largo plazo son fruto de lo que se conoce como asignación de activos (Asset Allocation) y no de la selección de activos de manera individual.

Empezar a invertir demasiado tarde

Cuanto antes empieces, más fácil será conseguir tus objetivos. La principal razón de todo esto radica en los beneficios que nos aporta el interés compuesto.

Muchos inversores conocen la denominada “regla del 72”. Esta regla funciona de la siguiente manera, si tú tienes una tasa de retorno esperada para tu cartera de inversión, divide 72 entre ese número, y el resultado será el número de años en que tu dinero tardará en duplicarse.

Por ejemplo, si tu cartera te proporciona un 10% de rendimiento, tardarás en doblar tu capital 7,2 años.

Para ver los beneficios del interés compuesto, vamos a suponer que tenemos dos individuos que invierte 10.000 euros y que obtienen un rendimiento medio del 7,2% en su cartera (las carteras son iguales). Un inversor tiene 25 años y otro tiene 35, lo que vamos a ver es qué rendimiento obtendría cada uno hasta que se jubilen (presuponemos que se retiran a los 65 años.)

El que invierte a los 25 años tendrá, a los 65 años, un capital de 161.358 euros mientras que el que empieza a invertir a los 35, obtendrá la mitad, 80.509 euros.

Como vemos, el impacto del tiempo en el interés compuesto es enorme. Por lo tanto, cuanto antes empieces a invertir, mejores resultados obtendrás en un futuro.

Incluso el primer inversor podría invertir menos para obtener el mismo rendimiento que el segundo. Invirtiendo prácticamente la mitad de dinero, el primer inversor lograría un rendimiento igual.

Comprar caro y vender barato

Es algo obvio, pero por desgracia, es eso lo que hacen una gran parte de los inversores. Estudio tras estudio demuestran que los inversores siguen a las masas, y piensan que si algún activo se ha comportado bien recientemente, lo va a seguir haciendo indefinidamente.

Cuando el precio de estos activos cae, los inversores que han entrado tarde se aferran a que el activo vuelva a subir. Cuando no sucede esto, conservan el valor hasta que ya su precio bajó de manera considerable, y es cuando venden sus activos presos del pánico.

No tener en cuenta las comisiones

Por último y no menos importante tenemos las comisiones asociadas a la inversión. Podemos encontrar una gran variedad de comisiones a la hora de invertir, por ejemplo los gastos de gestión en los fondos de inversión, los costes de negociación, los impuestos, etc.

A la hora de invertir tenemos que considerar todos estos costes ya que las comisiones pueden ser un lastre. Para obtener beneficios, los rendimientos deben superar el coste que nos suponen las comisiones, sino estaremos perdiendo dinero, incluso si obtenemos rendimientos positivos.

Bastantes estudios han demostrado que los fondos de inversión deberían obtener en promedio, como mínimo, entre un 2,5% y un 3% de rendimiento para contrarrestar los costes que suponen las comisiones.