6 Errores comunes relacionados con las Newsletters

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El envío de Newsletter o boletines nos ayudan a construir relaciones más fuertes con nuestros clientes y socios y contribuyen a reforzar nuestra marca, incrementar la sensibilización y mejorar algo realmente importante hoy en día, mejorar el servicio al cliente y añadir valor a las compras y registros.

Las empresas a la hora de confeccionar sus Newsletters suelen cometer bastantes errores, generalmente por las prisas, y pueden estar consiguiendo el efecto contrario al que persiguen desaprovechando las oportunidades y el potencial que los boletines nos brindan. Aquí os ofrecemos los 6 errores más comunes que podemos encontrarnos.

Mala diferenciación

Muchas empresas no establecen una diferenciación clara entre las Newletters y las promociones por Email. Estas últimas están orientadas a la llamada a la acción del lector, ya sea hacer un click, un registro, una compra o lo que sea.

Los boletines pueden contener elementos que hagan una llamada a la acción, pero su verdadero propósito se encuentra en la construcción de una relación duradera con el lector. Es decir, no debemos de inducir a cualquier tipo de acción inmediata. En su lugar, tendremos que crear un ambiente que incite al lector a llevar a cabo la acción en algún otro momento futuro.

Podemos decir entonces que los Emails promocionales están orientados a las transacciones, mientras que las Newsletters deben estarlo hacia la mejora de los lazos con el lector.

Caer en la autopromoción continua

Obtener suscriptores leales depende de muchos factores, pero uno clave es el contenido de lo que ofrecemos. Debemos aportar contenido útil, oportuno e interesante. Una buena Newsletter tendrá que ofrecer información relevante para el suscriptor y con una periodicidad no muy cargante.

El error viene cuando como empresa empezamos a producir Newsletters llenos de anuncios sobre nuestro negocio, incluyendo descripciones de las instalaciones, productos, servicios, programas, etc. Esto no está del todo mal, pero estamos asumiendo que el lector está interesado en la empresa tanto como nosotros como propietarios.

Al lector solo le interesa la información que le ayude a resolver un problema o necesidad. No debemos promocionarnos a toda costa o el lector se acabará dando de baja de la suscripción.

Usar métricas erróneas

Los parámetros utilizados para valorar las promociones por Email no siempre son aplicables a las Newsletters. Por ejemplo las tasas de CTR (click-through rate) son una medida injusta para aquellos Emails que no están confeccionados para la llamada a la acción inmediata. Si utilizamos indicadores de corto plazo para valorar iniciativas que son a largo plazo, podremos sacar conclusiones erróneas.

Calcular el ROI (Return On investment) de una Newsletter es algo complicado ya que los costes son fácilmente medibles e inmediatos, mientras que los beneficios se darán en el largo plazo y por eso son difíciles de medir.

Una forma de medir el impacto de nuestra Newsletter es midiendo los ingresos producidos por los suscriptores antes y después de haberse suscrito y después compararlo con los de un grupo de usuarios estándar que no sean suscriptores.

Mal uso de los encabezados

En Email marketing se habla mucho sobre la optimización del “Asunto” para atraer o captar la atención pero no se hace mucha referencia a los demás encabezados del correo electrónico. Más concretamente:

  • De:
  • Para:
  • Asunto:

Para cubrirlos correctamente debemos dar la impresión de que su envío es personalizado. Además debemos mostrarnos como un remitente reconocible (nuestra marca, sitio web, empresa, etc.).

Otro factor importante es añadir elementos que ayuden a identificar fácilmente la publicación.

Dificultar la baja del suscriptor

Muchas empresas creen que tener un gran número de suscriptores es lo fundamental y ponen trabas a la hora de darse de baja del sistema. Es decir, siguen la máxima de que tener un suscriptor descontento es mejor que ninguno. Así que hacen que las personas vayan pasando a través de multitud de enlaces hasta poder darse de baja.

En el mejor de los casos, el suscriptor logra darse de baja después de haber perdido mucho tiempo en saber cómo y llevándose un mala impresión de nuestra empresa. En el peor, se quedan atrapados en una lista de distribución. De esta manera estaremos pagando por Emails sin leer que van directamente a la papelera y tendremos que lidiar con suscriptores que se quejan por la mala administración o directamente por spam. Además estos suscriptores descontentos sesgarán y empeorarán nuestras estadísticas.

Por lo tanto debemos optar por ofrecer un sistema sencillo para darse de baja en cualquier momento.

Baja visibilidad del cuadro de suscripción

En ocasiones observamos como las empresas invierten gran cantidad de dinero en diseñar sus webs, en posicionarlas en buscadores, etc. y sin embargo dificultan la posibilidad de que los visitantes se suscriban a sus Newsletter situando los cuadros de suscripción en la parte inferior de su página web. Esto hará que la mayoría de los visitantes ni lo vean.

Esto supone un gran error ya que debe estar bien visible. Por lo tanto tendremos que aumentar la visibilidad del cuadro indicando el tipo de contenido que ofrecemos y la periodicidad para poder así incrementar nuestro número de suscriptores.