7 Consejos para reducir el riesgo al invertir en acciones

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¿Aún no te has animado a invertir en el mercado de valores? Pese a que en los últimos años las posibilidades de inversión para el pequeño inversor se han multiplicado, todavía hay mucha gente que no contempla la posibilidad de invertir parte de sus ahorros.

La realidad es que parte de ellos deberían estar colocado en acciones si lo que queremos es “hacer que crezca nuestro dinero” ya que los depósitos, hoy en día, no ofrecen una rentabilidad atractiva.

Con la inversión en acciones podremos combatir el efecto de la inflación en nuestros ahorros de una manera más eficaz.

El principal inconveniente de porqué los pequeños ahorradores no colocan su dinero en el mercado de acciones es por miedo o desconocimiento. Lo que no saben es que a largo plazo, la inversión en valores bursátiles es una de las más rentables a lo largo de la historia.

A continuación, con el fin de evitar ese miedo, te vamos a dar 7 consejos para empezar a invertir en acciones de manera segura y sencilla.

Ganar confianza

Invertir en acciones es más arriesgado que un depósito, pero también pueden ofrecer un mejor rendimiento. No existe una garantía de que no vayamos a perder dinero, pero podemos hacer mucho para reducir los riesgos innecesarios, por ejemplo diversificar correctamente nuestra cartera.

Lo primero que tendremos que hacer para ganar confianza es aprender sobre cómo funciona este mercado para afrontar de mejor manera los altibajos que se puedan dar en los precios de los valores.

Corre el riesgo

Las acciones son solo una parte de un plan de ahorro inteligente. Los inversores inteligentes equilibran el riesgo con la incorporación de otros tipos de activos a sus carteras. Con ello intentan reducir la violencia de los altibajos en los precios, buscando una rentabilidad constante, es decir, que una disminución súbita en la cotización de unos activos se vean compensadas por aumentos en otros.

Las acciones pueden ayudarte a hacer que tu cartera mejore su rendimiento. La combinación con bonos, inversiones inmobiliarias, etc. te protegerán contra la inflación. Además debes tratar de elegir activos que no cuenten con una alta correlación para evitar que todos se muevan en la misma dirección ante los vaivenes de los precios.

Gestiona la exposición al riesgo

Algunos inversores utilizan una regla para decidir cuánto van a invertir en el mercado de valores. Consiste en restar la edad a 100 e invertir el porcentaje restante en acciones. Si por ejemplo tienes 30 años, el porcentaje destinado a la inversión en acciones debería ser el 70% y el 30% en activos sin riesgo (de manera general serían bonos).

Hoy en día, esta regla podría usarse como aproximación, pero no todo es tan sencillo. En tu decisión de inversión entran en juego muchas más cosas, por ejemplo tu situación personal y familiar, tus objetivos financieros a corto, medio y largo plazo, etc.

Estudia todas las opciones

Hoy en día puedes invertir y elegir los valores que quieras para conformar tu cartera. También puedes optar por otras alternativas en las que las acciones jueguen un papel importante.

Por ejemplo, podríamos recurrir a los fondos de inversión o a los ETF. Podemos seleccionar aquellos fondos que estén más o menos expuestos a la renta variable en función de nuestras necesidades.

La ventaja de los ETFs frente a los fondos es que cotizan de manera similar a las acciones y podremos seguir fácilmente su evolución.

El principal beneficio en ambos casos es que la operativa se simplifica ya que no tendremos que seleccionar valores individuales por nosotros mismos.

Si optas por estas alternativas debes tener en cuenta los costes asociados. En los fondos es fundamental estudiar las comisiones con las que cuenta para poder valorar si nos conviene o no participar en él.

Reequilibra tu cartera

Supongamos que decides poner el 60% de tus ahorros en el mercado de valores. Conforme pasa el tiempo, algunos de tus valores subirán de precio y otros bajarán. Por lo tanto, ese 60% con el paso del tiempo cambiará.

Como mínimo una vez al año es necesario ajustar o reequilibrar tu cartera para mantener correctamente la asignación de activos (asset allocation) que nos hemos marcado.

Controlar las emociones

Los inversores novatos suelen reaccionar emocionalmente ante los cambios del mercado. Si por ejemplo ante una bajada súbita en los precios deshaces tu inversión, es probable que puedas perder las ganancias derivadas de una subida futura. Recuerda, no estás en bolsa para especular, la inversión debe ser a largo plazo.

La euforia y el exceso de confianza son también peligrosos. La compra de acciones de una industria o sector en particular que está en las noticias puede traerte problemas. En el momento que oigas que un valor está subiendo espectacularmente, lo más probable es que ya haya tocado techo.

Sé disciplinado

Para evitar que estés revisando constantemente tus decisiones de inversión, puedes tratar de generar un método de inversión o automatizar el proceso.

Crea una disciplina de inversión sencilla, no busques nada complicado ya que cuantas más variables influyan en tus decisiones más difíciles serán de controlar y más posibilidades hay de que todo pueda ir mal.