Ahorrar vs saldar nuestras deudas

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Cuando nos planteamos si es mejor ahorrar o pagar nuestras deudas, el debate puede ser duro. Cuando tenemos que hacer una elección entre eliminar nuestra deuda o crear un fondo de emergencias en caso de tener algún imprevisto, hacer lo correcto no es siempre sencillo.

La deuda puede ser una carga pesada que puede lastrar nuestras opciones financieras tanto presentes como futuras. Pero sin fondos de emergencia, nos arriesgamos a incrementar nuestras deudas en caso de que se produzca algún tipo de emergencia financiera, como podría ser la pérdida del trabajo. La realidad es que la manera de asignar nuestro dinero a una cosa u otra está supeditada a nuestras circunstancias personales. No hay una única respuesta correcta para satisfacer las necesidades de todos.

Hay 2 factores principales a considerar al elegir la opción más inteligente: Composición de la deuda y la propensión a los desastres.

Composición de la deuda

Algunos tipos de deuda son menos deseables que otros. La deuda de las tarjetas de crédito se ha ganado la reputación de ser una de las menos deseables. Las tasas de interés que suelen tener las tarjetas de crédito oscilan entre un 1% y un 2% nominal mensual (12% y 24% nominal anual) y estos sipos de interés pueden causar estragos en nuestras finanzas personales.

Si la mayor parte de nuestra deuda se deriva de compras pendientes de pago realizadas con tarjeta de crédito, lo que querremos probablemente será comenzar por el pago de esas facturas. Las tarjetas de crédito tienen unas altas tasas de interés como hemos visto, y estas tasas son mucho mayores a las que nos puede proporcionar nuestra cuenta ahorro, así que nuestra cuenta ahorro poco podrá hacer para contrarrestar el impacto negativo de nuestra deuda.

Si la mayor parte de nuestra deuda proviene de una hipoteca, es otra historia. Por lo general las tasas de interés son más bajas que las de las tarjetas de crédito, por lo que podremos ir pagando nuestra deuda e ir utilizando el dinero que nos sobre para establecer un fondo de emergencia.

La susceptibilidad a desastres

Si nuestro futuro no es bastante seguro, apreciaremos tener un fondo de emergencia que nos pueda aportar un cierto respiro. Con un fondo de emergencia evitaremos incurrir en deuda adicional en caso de necesitar ayuda financiera.

Aunque no podemos predecir el futuro, podemos mirar a nuestras circunstancias personales para determinar las probabilidades de sufrir un desastre financiero. Aquí citamos algunos factores a considerar al ponderar la importancia de tener un fondo de emergencia:

  • La seguridad en el empleo – Si nuestro trabajo es inestable o está en peligro, tendremos que estar preparados para el desempleo
  • Familia – ¿Cuántas personas tenemos a nuestro cargo? Cuantos más familiares tengamos a nuestro cargo, más probabilidades habrá de que un accidente nos pueda afectar.
  • Vivienda – ¿Vives de alquiler o eres dueño de una vivienda? Por ejemplo, si necesitamos cambiar el calentador o cualquier otra cosa, ¿quién es el responsable de arreglar eso?
  • Transporte – Si conducimos una hora para ir a trabajar todos los días, somos mucho más propensos a pagar por las reparaciones de nuestro vehículo o a pagar multas de tráfico que una persona que use el transporte público. Además todos los vehículos que agreguemos a nuestra familia multiplican las probabilidades de que tengamos gastos imprevistos en nuestros coches.
  • Salud – Cualquier percance que nos pueda ocurrir o si somos propensos a tener algún tipo de enfermedad.

Una persona que teme por su trabajo, tiene 6 hijos, es propietario de una casa vieja en un barrio peligroso, conduce un coche deteriorado y ha estado entrando y saliendo de los hospitales en la última década, probablemente debería tener un fondo de emergencia más grande. Una persona que está firmemente arraigado a su puesto de trabajo fijo, es soltero, no tiene hijos, vive de alquiler, va al trabajo andando o en transporte público y rara vez requiere una aspirina, le llegaría con un fondo de emergencia mucho más pequeño.

Cuando estudiemos todo esto, tendremos 3 opciones:

  1. Pagar nuestra deuda y renunciar al fondo de emergencia
  2. Esperar para pagar la deuda hasta que hayamos establecido un fondo de emergencia
  3. Realizar las dos cosas a la vez

Si tenemos una fuerte deuda derivada de las tarjetas de crédito o algo similar (que nos cobren altas tasas de interés), deberíamos centrar nuestros esfuerzos en pagar esta deuda. Si nuestra vida está llena de riesgos financieros, deberíamos centrarnos en el establecimiento de un fondo de emergencia. Si tenemos un poco de todo, deberemos hacer ambas cosas simultáneamente. Se trata de “un juego” como pocos, pero si sabemos adaptarnos a nuestras circunstancias, podremos minimizar nuestras pérdidas.