Cómo deshacerte de la deuda de tus tarjetas de crédito

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Quizás no te preocupen demasiado las grandes cifras de la economía y no sigas los movimientos de los grandes agregados, pero seguro que te preocupas mucho por tus finanzas personales.

La deuda de las tarjetas de crédito, en particular, son una de las grandes preocupaciones para muchas personas. Puedes pensar que el pago a crédito alivia tu situación financiera y que los gastos por poder disfrutar ese crédito no son gran cosa. Sin embargo, cada euro que gastes en pagar la deuda contraída con tu tarjeta es un euro menos que va a tu cuenta de ahorro.

Afortunadamente, reducir la deuda de tu tarjeta de crédito es una cuestión de disciplina y constancia. A continuación te daremos tres consejos sobre cómo puedes reducir este tipo de deudas.

Congela los gastos de tu tarjeta

Deja las tarjetas en casa y no salgas con ellas en la cartera, de esta manera evitarás tentaciones. Incluso si es necesario deshazte de ellas y acostúmbrate a llevar la cantidad de dinero que vayas a usar en un día normal en tu bolsillo. Si no incrementamos la deuda y ésta se va pagando, estaremos, obviamente reduciendo la deuda contraída. Este es el primer paso que debemos tomar.

Negocia la tasa de interés

Si tienes varias tarjetas de crédito, lo más probable es que una de ellas tenga un tipo de interés más bajo. Lo que puedes hacer es transferir el saldo de la tarjeta con una tasa más alta a la que tenga la tasa más baja. Esto reducirá la cantidad de intereses que tengamos que pagar cada mes.

Cancela tu deuda

Echa un vistazo a tu presupuesto mensual y analiza cuánto dinero podrías dedicar al mes para liberarte de la carga que te han ocasionado las tarjetas de crédito. Considera la eliminación de pequeños gastos que realizamos a lo largo del día y que al final de mes suponen una cantidad considerable (el café diario, el periódico, etc.). Dedica este ahorro adicional a liquidar tu deuda y sacarte un peso de encima.

Una vez elimines la deuda podrás dedicar lo que pagabas por la deuda a crear un fondo de emergencia que te pueda cubrir ante cualquier imprevisto, si ya posees uno, podrás dedicarlo a otras cosas como pueda ser la planificación de la jubilación, ahorrar para comprar un coche, pagar la entrada de una vivienda, ahorrar para la universidad de tus hijos, etc.