Cómo funcionan las agencias de calificación de riesgos

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Parece que este tipo de empresas, que se dedican a la calificación de la deuda de un país o de otras entidades, establecen las pautas que se deben seguir en el mercado y cada vez que anuncian algo, los mercados suelen tambalearse, pero ¿Dónde nacen, cómo funcionan las agencias de calificación de riesgos?

¿Dónde y cómo funcionan agencias de calificación de riesgos?

Surgen en EEUU ya que allí existe la tendencia de realizar múltiples clasificaciones; se agrupa todo tipo de datos y se realizan innumerables listas. En el ámbito financiero, se evalúa las diferentes empresas en su vertiente de emisores de deuda. Estas clasificaciones suelen realizarlas agencias especializadas en análisis de riesgos que evalúan la deuda de Estados (riesgos soberanos), empresas (riesgos industriales) y organismos públicos o privados.

Con este objetivo surgieron las agencias de calificación de riesgos o de rating para medir la solvencia de los diversos emisores de deuda. Proporcionan un baremo que indica la probabilidad de que el emisor de la deuda pague el principal y los intereses en la fecha prevista. Este indicador es muy importante en los mercados financieros, ya que sirve de referencia a los agentes para realizar sus inversiones. El rating transmite información a los mercados sobre la “salud financiera” de los agentes, y da confianza a los inversores potenciales. Ahora bien, la calificación no se traduce en recomendaciones de mantener o desprenderse de un determinado activo: lo que está indicando, simplemente, es la probabilidad de cobro de la deuda.

Las principales agencias de rating a nivel mundial son las americanas Moody’s, Standard and Poor’s ratings y la británica Fitch IBCA. Como ya se ha dicho, estas agencias estudian a las entidades y a los países, y analizan las principales áreas de riesgo que pueden tener. Una vez realizados tales estudios, presentan sus resultados utilizando unos códigos de letras y números, que van de la letra A a la D; estas clasificaciones distinguen entre el corto plazo (operaciones con vencimiento hasta un año) y el largo plazo (las que exceden el año). En las calificaciones a largo plazo se evalúa la solidez y solvencia futuras del emisor para hacer frente a sus obligaciones; en las calificaciones a corto plazo, lo que realmente se intenta estimar es la liquidez del emisor.

Códigos que emplean las agencias de calificación de riesgos para calificar las emisiones a corto plazo:

Descripción

Moody’s

S & Poor’s

Emisiones con la mayor capacidad de devolución en el tiempo fijadoEmisiones con capacidad de devolución superiorEmisiones con capacidad de devolución fuerte (menor a la anterior)

Emisiones con capacidad satisfactoria (mayor vulnerabilidad a cambios que las anteriores)

Emisiones con capacidad de devolución adecuada

No PrimeEmisiones con capacidad de devolución dudosa

Emisiones con pagos vencidos sin realizar o que se espera se encuentren en esta situación al vencimiento

P (Prime)

P-1

P-2

P-3

                Not Prime

   A

A-1

A-2

A-3

                   B

 C

 D

Como es conocido, asistimos a un creciente proceso de globalización en los mercados, con acceso a una amplia gama de inversiones. En estas condiciones, a veces, resulta difícil conocer suficientemente todos los mercados e invertir con información fiable. Por ello, la utilización del rating es mucho más relevante en el ámbito internacional que en el local, ya que las empresas resultan mucho menos conocidas a nivel mundial. Los emisores españoles que pretenden emitir deuda en mercados exteriores conocen la importancia de estas calificaciones; deben contar con un rating que les permita colocar la deuda. En estas emisiones internacionales, además de la evaluación de la entidad, se considera el entorno económico, político y financiero del país, esto es, la calidad crediticia del país, la repercusión de los cambios económicos generales en los resultados de la empresa y la política gubernamental.

Otro aspecto importante de esta faceta de la industria financiera es la rentabilidad que presentará cada una de las emisiones en función del rating que se le conceda. Así, cuanta peor calificación crediticia tenga la emisión de la deuda, más rentabilidad deberá ofrecer al inversor, por el mayor riesgo en que incurre con dicha inversión; este diferencial de rentabilidad es lo que se denomina prima de riesgo: se ofrecerá más rentabilidad a cambio de soportar más riesgo.

El sistema de rating no garantiza la ausencia de problemas económicos o financieros que puedan producirse posteriormente a la publicación del mismo, como consecuencia de la realización de operaciones que eleven el riesgo crediticio de la deuda existente. Así, las clasificaciones son una calificación puntual de una determinada emisión en un instante concreto. Por tanto, conviene comprobar la evolución de la clasificación en todo momento, ya que pueden existir diferentes acontecimientos, tanto externos como internos, que alteren la calificación establecida inicialmente para la emisión.

Códigos que emplean las agencias de calificación de riesgos para calificar las emisiones a medio y largo plazo:

Descripción

Moody’s

S & Poor’s

Bonos de calidad máxima, capacidad extremadamente fuerte de pago de intereses y pral.Bonos con capacidad muy fuerte de pago (algo menor a la anterior)Bonos con capacidad fuerte de pago (susceptible a cambios adversos)Bonos con capacidad adecuada de pago (se debilitan en mayor medida que anteriores)Bonos con elementos moderadamente especulativos en relación a pago de pral. E intereses

Bonos con débiles garantías de pago de principal e intereses

Bonos con elementos de peligro para pago de principal e intereses

Bonos que representan obligaciones especulativas en un alto grado

Bonos con perspectivas extremadamente pobres

Bonos que tiene pendientes pago de principal o intereses

Aaa

           Aa

             A

           Baa

           Ba

             B

 Caa

  Ca

             C

AAA

        AA

          A

      BBB

        BB

          B

CCC

 CC

         C

D

Las categorías Aa hasta B (de Moody’s) pueden modificarse incluyendo las cifras 1,2 y 3 para graduar, de mejor a peor, dentro de cada agrupación. De forma equivalente, la clasificación de Standard and Poor’s también se modifica en las categorías desde AA hasta BB mediante los signos + y – para separar los niveles dentro de cada agrupación.

Cuando califican la deuda, además de determinar la situación actual, las agencias también indican las perspectivas futuras: pueden ser positivas, estables o negativas, señalando factores que pueden resultar decisivos en la mejora de calificación.

La agencia británica IBCA también establece cuatro clasificaciones diferentes para la calificación de la deuda:

  1. Rating individual: tiene en cuenta la eficacia en la gestión durante un año, con valoraciones, de mejor a peor, representadas por las letras A a E.
  2. Rating legal: informa sobre el grado de apoyo de las autoridades con el que puede contar una entidad, en caso de encontrarse en dificultades. Las calificaciones, de mejor a peor, van del 1 al 5.
  3. Rating a corto plazo: analiza la liquidez y endeudamiento de una entidad para cumplir el servicio de la deuda a corto plazo. Los valores empleados son A1+, A1, A2, A3, B, C y D.
  4. Rating a largo plazo: mide la estructura del pasivo a largo plazo de la entidad y la capacidad para hacer frente al vencimiento de la deuda. La calificación es similar a la de Standard & Poor’s ratings

La elaboración de ratings exige un gran volumen de información ecónomico-financiera sobre la sociedad y sus proyectos de financiación. Cuanto mayor sea el plazo de la deuda a calificar, más volumen de datos hay que analizar. Por ello, resulta más difícil dar una calificación a largo plazo que a corto, lo que influye también en la decisión de los emisores a la hora de solicitar un rating y en su coste.

El análisis de las sociedades, de cara a su calificación, es compleja. Se estudian indicadores de distinto tipo para obtener un rating fiable. Entre los factores relevantes para obtener una buena calificación, se pueden destacar los siguientes:

  • Bajos ratios de endeudamiento.
  • Altas rentabilidades económicas.
  • Poca volatilidad de los beneficios en el tiempo.
  • Tamaño de la empresa.
  • Mayores ratios de cobertura de gastos financieros.