Cómo gestionar el riesgo de tus inversiones

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La gestión del riesgo es un requisito esencial, pero que a menudo se pasa por alto a la hora de realizar inversiones. Después de todo, un trader que ha generado beneficios durante mucho tiempo puede perderlo todo en una o dos sesiones si no lleva a cabo una gestión correcta del riesgo.

En esta entrada hablaremos sobre algunas estrategias sencillas para reducir el riesgo de nuestras inversiones.

Planificación

La planificación anticipada puede significar en muchas ocasiones la diferencia entre el éxito y el fracaso.

El stop-loss y el take-profit son dos de las herramientas principales con las que un trader puede planificar sus operaciones. Los traders más exitosos son aquellos que saben a qué precio están dispuestos a vender y a comprar, y miden los rendimientos esperados en función de la probabilidad de que sus inversiones alcancen los objetivos establecidos.

Por el contrario, los traders que no suelen tener buenos resultados son aquellos que invierten en un mercado sin tener la menor idea de qué puntos de compra y venta establecer. Se comportarían como jugadores de azar, que se mueven por rachas de buena o mala suerte, donde las emociones juegan el papel principal a la hora de tomar las decisiones. A menudo, cuando entran en pérdidas, este tipo de traders suelen aguantar con su posición abierta, lo que generalmente, le sigue trayendo más pérdidas. Si tienen una posición donde tienen beneficios, la mantienen de manera imprudente y al final, siempre acaban cerrando tarde su posición, desperdiciando una buena cantidad de dinero.

Stop-loss y Take-profit

Un stop-loss consiste en establecer un punto de “pérdidas asumibles”, es decir estimaremos un nivel de cotización en el cual, si el valor sobrepasa hacia abajo dicho nivel de precios, automáticamente se cierra la posición que teníamos abierta, en otras palabras, con un stop-loss limitaremos las pérdidas. Esto suele ocurrir cuando una operación no consigue el resultado que esperábamos y fallamos en nuestro pronóstico.

Estableciendo un stop-loss, evitaremos la tentación de aguantar con una posición abierta que puede llevarnos a sufrir unas pérdidas que no podemos asumir.

El take-profit consiste en la misma idea, pero se aplica a los beneficios. Es decir estableceremos un precio objetivo en el cual, si la cotización de un valor lo sobrepasa, se cierra la posición, cogiendo el beneficio.

Tanto el establecimiento de un stop-loss como de un take-profit se realizan principalmente a partir del análisis técnico o del análisis fundamental.

Herramientas básicas para establecer un stop-loss o take-profit

Las medias móviles representan la forma más popular para establecer estos puntos, ya que son fáciles de calcular. Las medias móviles que usemos dependerán del marco temporal de la inversión. Las más populares son las de 5, 9, 20, 50, 100 o 200 períodos. Tendremos que ver como se mueve la cotización respecto de la media y ver si ésta se comporta como soporte o resistencia en el pasado.

Otra manera de establecer puntos de stop-loss y take-profit es a través de la colocación de líneas de tendencia o líneas de soporte y resistencia. Estas se obtienen a partir de la unión de máximos y mínimos en función de si la tendencia es a la baja, al alza o lateral.

Importancia del rendimiento esperado

Cuando establecemos los niveles de stop-loss y take-profit, también es necesario calcular el rendimiento esperado. La importancia de este cálculo es fundamental ya que tendremos una referencia. Además nos permitirá comparar de forma sistemática diferentes valores o inversiones para seleccionar solo aquellos que sean los más rentables.