Cómo invertir en índices bursátiles

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Antes de poner parte de nuestro dinero en cualquier tipo de inversión, debemos evaluar todas las opciones que tenemos a nuestro alcance.

La decisión de invertir requiere un tiempo de estudio previo donde se confeccionen posibles escenarios que tendremos que tener en cuenta para decidir si seguimos adelante o si nos quedamos fuera.

La opción más común de inversión que conoce el pequeño inversor son las acciones bursátiles o los fondos de inversión. Sin duda son los productos más extendidos entre la mayoría de la población, pero existen otros productos financieros de inversión, quizás menos conocidos, pero igualmente recomendables para el sector minorista.

Los fondos cotizados (ETF)

Ya no se trata de invertir en una determinada empresa o fondo, se trata de invertir en índices bursátiles. Las formas más accesibles al pequeño inversor para llevar a cabo este tipo de inversión es a través de los fondos cotizados, también conocidos por ETF (Exchange Traded Funds).

Si nos fijamos en sus características podemos decir que son “una mezcla” de las características de las acciones y los fondos de inversión tradicionales. Podríamos decir que un ETF es un fondo que replica un índice determinado.

Hoy en día hay índices de todo tipo, los más conocidos son los bursátiles, como el IBEX35, pero hay muchos más.

Qué es un índice

Un índice está formado por subpartes, cogiendo el ejemplo del IBEX35, está formado por los valores de 35 empresas que cotizan en el mercado.

Los cálculos para formar el índice varían de uno a otro. Para decirlo claramente, no se usa la misma fórmula para crear el índice del IBEX35 que para formar el NASDAQ. Lo que se busca con la creación de un índice es que sea un buen indicador del comportamiento del mercado a lo largo del tiempo.

Las empresas que se incluyen dentro de un índice también siguen diversos criterios, por ejemplo, en el IBEX35, se rige por el criterio de la liquidez. Es decir, está compuesto por las 35 empresas más líquidas.

Como veníamos diciendo, un ETF, nos sirve para replicar el comportamiento de un índice (no es idéntico, pero muy aproximado). Esto se consigue porque el fondo cotizado contiene valores con la misma ponderación que las empresas que componen dicho índice.

Características de los ETF

El principal beneficio de usar estos productos financieros de inversión es que son muy sencillos. Su evolución es muy sencilla de seguir ya que si tenemos una cartera con acciones, tendríamos que estar pendientes de los movimientos de cada valor, de esta manera solo nos fijaremos en la evolución del fondo cotizado.

Podemos operar con él como si fuera una acción. Estos productos cotizan en tiempo real, esto nos permite comprar y vender cuando lo estimemos oportuno.

Un beneficio importante que hay que remarcar es que las comisiones por operar con estos productos financieros son más bajas que las de las acciones. Esto se debe a que es un producto con una gestión de tipo pasiva.

Es una forma sencilla de diversificación por países. Muchos ETF replican los índices bursátiles de los países. Invirtiendo en varios estaríamos diversificando nuestra inversión y estaríamos reduciendo el riesgo al que estaríamos expuestos.