Cómo valorar empresas cotizadas para invertir en ellas

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Cuando tratamos de valorar empresas para invertir en ellas desde el punto de vista del análisis fundamental no podemos acabar aplicando un método único de valoración a cualquier tipo de empresa.

Esto es un error que suele cometerse, a veces por falta de tiempo otras por desconocimiento. Pero valorar de la misma manera una constructora que un banco o una empresa tecnológica, puede salirnos caros debido a que estaremos cometiendo errores de bulto a la hora de analizarlas.

De manera general, podríamos segmentar las empresas en varios sectores y ver qué tipo de información es relevante para llevar a cabo un análisis certero. Esto supone una simplificación ya que incluso empresas del mismo sector pueden presentar diferencias importantes, pero puede servirnos como aproximación.

Sociedades tenedoras de bienes: La mejor manera de valorar este tipo de empresas es a través de su valor liquidativo, ajustando el resultado por los impuestos sobre las plusvalías generadas. También podremos analizar su estructura y los costes asociados a ésta.

Empresas de servicios: El análisis en este sector debe centrarse en analizar la diferencia entre los costes estándar por cliente, previstos cada año para todas las compañías, y sus costes reales.

Empresas financieras: Lo más común en este tipo de empresas es analizar los resultados operativos que obtienen (margen financiero, más comisiones, menos gastos de explotación, menos provisiones para morosidad y otros). A parte, también se puede analizar sus carteras de inversiones y estudiar el posible riesgo-país derivado de éstas.

Empresas industriales: Se suelen analizar por los ratios financieros típicos (PER, rentabilidad por dividendo, ratio de endeudamiento, etc.)

Empresas tecnológicas: La valoración de estas empresas se suele llevar a cabo a través del descuento de los flujos de caja futuros o por comparación de otras empresas del sector.

Ratios más frecuentes para la valoración de empresas bursátiles

Un sistema mucho más cómo a la hora de valorar empresas, pero que no excluye a lo que mencionamos anteriormente, es el análisis a través de los ratios que se sacan generalmente del balance de situación de una determinada empresa.

Hay que hacer hincapié en que el análisis de ratios no debe ni puede sustituir un análisis más profundo que tenga en cuenta aspectos como el análisis estratégico de una compañía. Es decir, previamente debemos realizar un estudio sobre la estructura de costes de la empresa, la capacidad de distribución que tiene, las barreras de entrada, el nivel de I+D, el tamaño y la tasa de crecimiento del mercado en el que opera, etc.

Por lo tanto los ratios nos servirán para realizar comparaciones entre empresas que se sitúen dentro del mismo sector. Lo que se busca con ellos es que nos aclaren cuáles de dichas empresas son “más baratas”.

Lo más interesante de los ratios no es su cálculo, sino su interpretación y la información que se esconde tras ellos.

Existen un sinfín de ratios a la hora de llevar a cabo un análisis sobre la conveniencia o no de invertir en una empresa. En esta entrada trataremos aquellos que son de uso más frecuente.

PER (Price Earning Ratio)

Para calcular este ratio, tendremos que dividir la capitalización bursátil de la empresa entre los beneficios después de impuestos. Sería lo mismo que dividir el precio de una acción por el beneficio por acción generado. No debemos confundir el beneficio por acción con los dividendos.

PER = Capitalización / Beneficios

La capitalización bursátil de una empresa la podemos calcular como el número total de acciones por su precio.

El resultado obtenido por este ratio, nos dirá cuántos años tardará en equipararse los beneficios al capital, suponiendo que todo fuera constante.

Este ratio varía tanto si hay cambios en los beneficios como si lo hay en el precio de cotización de las acciones. Por ejemplo, si descienden los beneficios o aumenta el precio de las acciones, el PER será más alto, si sucede lo contrario será más bajo.

Por lo tanto, este ratio nos puede servir de aproximación para saber si una acción es cara o barata en comparación a otras empresas del mismo sector. También es importante ver la evolución de este indicador en los últimos años.

Capitalización / Valor contable

Con este ratio analizaremos la situación de la empresa con respecto a sus activos. Si el resultado de este indicador es mayor que 1, entonces, en principio, la empresa estaría sobrevalorada, y si es menor, infravalorada.

El problema de este ratio es que puede haber aspectos del activo que no se han actualizado con el tiempo y realmente no se está recogiendo su valor real. Esto suele suceder con los terrenos o edificaciones que incrementan su valor, pero en el activo aparecen por su coste.

Otra crítica que se hace es que los beneficios de una empresa no están relacionados estrechamente con el importe de los activos que posea.

Ratio = Capitalización / Valor contable

Rentabilidad por dividendo

Es uno de los ratios que más se usan cuando tenemos una estrategia de inversión a largo plazo. La rentabilidad por dividendo nos muestra el beneficio de la inversión, como si se tratara del tipo de interés que nos ofrecen por un depósito bancario.

Rentabilidad por dividendo = Dividendo / Capitalización

Hay que tener en cuenta que las empresas no ofrecen dividendos regulares a lo largo del tiempo y que éstos pueden variar mucho. También hay que tener en cuenta que las empresas no reparten todo el beneficio en dividendos, sino que van modulando su cuantía con el tiempo.

Beneficio por acción

No debemos confundirlo con el ratio anterior. Este ratio se calcula como el cociente entre el beneficio de la empresa y el número de acciones. Este no es estrictamente un ratio pero debe tenerse en cuenta.

Beneficio por acción = Beneficio del ejercicio / Número de acciones

Ratio de endeudamiento

Este es un ratio que nos puede servir como termómetro de la empresa. Y en resumidas cuentas, nos va a permitir medir la capacidad que tiene una empresa para devolver su deuda.

Ratio de endeudamiento = Capitales propios / Total Deuda

Ratio de tesorería

Este ratio, como el anterior, nos permite medir la capacidad que tiene la empresa en devolver la deuda, pero en este caso se mide la deuda a corto plazo.

Ratio de tesorería = ( Activos a corto plazo + Caja + Bancos ) / Deudas a corto plazo

Ratio de consistencia

Al igual que medimos la capacidad de devolver la deuda a corto plazo, también existe este ratio, que mide la capacidad de hacer frente a la deuda de largo plazo.

Ratio de consistencia = Activo fijo / Exigible a largo plazo

Aunque estrictamente no es un ratio, otro indicador muy importante que se utiliza a la hora de valorar empresas que operan en bolsa, es el EBITDA que son las siglas en inglés de Beneficio Antes de Intereses, Impuestos, Depreciaciones y Amortizaciones. También suele conocerse como beneficio de explotación. Es decir, es el beneficio de la empresa antes de impuestos e intereses.

Como hemos dicho anteriormente, existen numerosos ratios que nos pueden ayudar a tomar la decisión de invertir o no en una determinada compañía que esté cotizando en bolsa, pero no deben utilizarse como una señal de inversión por sí solos. En otras entradas hemos vistos ratios para evaluar el endeudamiento de una empresa o para medir su solvencia a corto plazo.