Conclusiones de la cumbre de la UE

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Se pueden sacar tres conclusiones de la cumbre de la UE:

En primer lugar, hubo un apoyo moral para Grecia: “determinación del gobierno griego para cumplir con sus compromisos y remarcamos los grandes esfuerzos que está realizando el pueblo griego” al reconocer que los avances se han logrado para que el programa de ajuste se ponga en marcha. Será difícil negar a Grecia un tramo de la ayuda para que pueda pagar su deuda, que sigue estando en gran parte en manos de la Troika.

En segundo lugar, Alemania y gobiernos de la zona no euro, acoradron frenar el establecimiento del BCE como único banco de supervisión en el inicio de 2013. Esto constituye una reafirmación del poder de Angela Merkel en Europa, que en un año se enfrenta a elecciones en Alemania. En lugar de eso, los funcionarios europeos acordaron trabajar en los detalles de tal asunto en el transcurso del próximo año. De tal forma que se hace caso omiso del presidente Rajoy, que buscaba una recapitalización directa de las entidades a cargo del fondo de rescate, supeditada la misma a la creación de este supervisor único.

En tercer lugar, la cumbre ha tocado muy de cerca la relación entre Francia y Alemania, la cual se ha podido observar que ha cambiado profundamente. Merkel quiere asegurar el futuro económico del país, para lo cual se ha presentado firme en la consecución de sus intereses políticos. Hollande, sin embargo ha reconocido que los intereses de Francia subyacen más hacia la periferia, como España e Italia, que con los acreedores del norte de Europa.

Por otra banda, se han visto las próximas elecciones de este fin de semana en Galicia y País Vasco como un obstáculo que el gobierno español quiere pasar antes de pedir un supuesto rescate o ayuda económica.

Además, las tensiones políticas que suceden dentro de los países, como la independencia catalana o la Bavaria alemana, que está poniendo obstáculos a continuar haciendo transferencias no sólo a los deudores en Europa, sino también a los sectores más pobres de su propio país, hacen que junto a las dificultades económicas que sufre Europa, compliquen todavía más si cabe los temas económicos.

Mientras que los funcionarios europeos tratan de reducir los riesgos de la Unión, la propia Europa, como una construcción ideológica, se está marchitando desde dentro. La disolución de la confianza social es una de las grandes víctimas de la crisis. Tan difícil como puede ser la de reparar el poder económico y financiero causado por la crisis, la reparación social puede ser todavía más difícil de alcanzar.