Consejos prácticos para ahorrar calefacción en el hogar

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Con el descenso de temperaturas que estamos viviendo estos días, mucha gente ya ha empezado a encender sus sistemas de calefacción con el fin de mantener a buena temperatura su hogar. Conseguir que nuestra vivienda esté a una temperatura adecuada y que la factura que nos venga a final del mes no nos suponga un dolor de cabeza resultará sencillo si seguimos los siguientes consejos para ahorrar calefacción en nuestros hogares.

  • 1. Una temperatura de 21ºC es suficiente para mantener el confort de una vivienda.
  • 2. Apague la calefacción mientras duerme y por la mañana espere a ventilar la casa y cerrar las ventanas para encenderla.
  • 3. Ahorre entre un 8 y un 13% de energía colocando válvulas termostáticas en radiadores o termostatos programables, son además soluciones asequibles y fáciles de colocar.
  • 4. Reduzca la posición del termostato a 15ºC (posición “economía” de algunos termostatos), si se ausenta por unas horas.
  • 5. No espere a que se estropee el equipo: el mantenimiento adecuado de la caldera individual le ahorrará hasta un 15% de energía.
  • 6. Cuando los radiadores están sucios, el aire contenido en su interior dificulta la transmisión de calor desde el agua caliente al exterior. Este aire debe purgarse al menos una vez al año, al iniciar la temporada de calefacción. En el momento que deje de salir aire y comience a salir sólo agua, estará limpio.
  • 7. No deben cubrirse los radiadores ni poner ningún objeto al lado, porque se dificultará la adecuada difusión del aire caliente.
  • 8. Para ventilar completamente una habitación es suficiente con abrir las ventanas alrededor de 10 minutos: no se necesita más tiempo para renovar el aire.
  • 9. Cierre las persianas y cortinas por la noche: evitará importantes pérdidas de calor.

Además de estos consejos es fundamental tener presente que el aislamiento de una vivienda es un factor muy a tener en cuenta a la hora de ahorrar en calefacción.

La cantidad de calor necesario para mantener una vivienda a la temperatura de confort depende, en buena medida, de su nivel de aislamiento térmico.

Una vivienda mal aislada térmicamente necesita más energía:

  • En  invierno se enfría rápidamente y puede tener condensaciones en el interior.
  • En verano se calienta más y en menos tiempo.

Un buen aislamiento de los muros que separan viviendas contiguas, además de disminuir el ruido, evita pérdidas de calor.

Con todo esto, el calor se puede escapar por otros muchos sitios:

  • ventanas y acristalamientos
  • marcos y molduras de puertas y ventanas
  • cajetines de persianas enrollables sin aislar
  • tuberías y conductos
  • chimeneas, etc.

Pequeñas mejoras en el aislamiento pueden conllevar ahorros energéticos y económicos de hasta un 30% en calefacción y aire acondicionado. Una capa de 3 cm de corcho, fibra de vidrio o poliuretano tiene la misma capacidad aislante que un muro de piedra de un metro de espesor