Consejos y recomendaciones antes de solicitar un crédito

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Hoy en día la mayor parte de las economías familiares españolas no se encuentran en la mejor situación para solicitar un crédito. Y en la medida de lo posible se debería evitar pedir un crédito si ya estamos endeudados.

Antes de conseguir financiación en cualquier entidad financiera es muy importante saber lo que firmamos y los compromisos a los que estaremos sujetos mientras esté vigente el contrato. Los aspectos más importantes a los que tenemos que prestar más atención serán, las comisiones, el plazo, el tipo de interés aplicado y la estructura de los pagos. Lo primero, antes de estampar nuestra firma , será prestar atención y estudiar bien las diferentes ofertas que nos planteen las entidades financieras que consultemos,  para así poder elegir la que mejor se adapte a nuestras necesidades.

Estudio previo antes de solicitar un préstamo

Cuando tanteamos la posibilidad de solicitar un préstamo es muy importante pararse a estudiar cuál es nuestra capacidad de endeudamiento.  Esta capacidad o límite se suele situar como máximo en un 35%-40% de la renta. Para ello tendremos que ver cuánto dinero tenemos hoy en día, los ingresos que percibiremos en un futuro (ingresos fijos ya que los variables pueden jugarnos malas pasadas), los gastos mensuales que tenemos y dejar un porcentaje para las posibles eventualidades que nos puedan ocurrir. Cuando hayamos hecho este pequeño ejercicio podremos acudir con ciertas garantías a solicitar un préstamo.

Antes de decir sí a la primera entidad que vayamos a pedir financiación, debemos comparar ofertas, puede llevar bastante tiempo, aunque si no tenemos mucho, podremos consultarlas por internet. Lo recomendable es acudir a las oficinas porque siempre te pueden ofrecer algún “extra” o puede suceder que en internet las ofertas no estén actualizadas. Cuando tengamos un buen número de ofertas sobre la mesa, podremos ver qué entidades financieras nos ofrecen algo que se ajuste a nuestras necesidades. Una cosa que podemos pedir en cada entidad es un cuadro de amortización, para así disponer de más herramientas para realizar la comparación.

¿Tipo de interés fijo o variable?

Uno de los aspectos más importantes a tener en cuenta, es el tipo de interés. En las diferentes ofertas que nos presenten se hará referencia a un tipo de interés fijo o variable, ¿Cuál nos conviene más?

Con un tipo de interés fijo sabremos lo que pagaremos de intereses desde el primer momento y hasta que saldemos la deuda.

Generalmente los tipos de interés fijo suelen ser más elevados que los variables ya que es la entidad la que asume el riesgo de los posibles incrementos del precio del dinero. También suele ser habitual que cuanto mayor sea el plazo del préstamo, mayor sea el tipo de interés aplicado.

Con un tipo de interés variable, los intereses que abonaremos pueden fluctuar durante el período de vida del préstamo. Generalmente se suele referencia a algún indicador como el Euribor y se le suma un diferencial fijo. Cada cierto tiempo las cuotas del préstamo se “actualizan” en función a lo que varíe el índice de referencia con lo que podremos pagar más o menos según su variación.

La Tasa Anual Equivalente entra en juego

Hay que tener presente que el tipo de interés no recoge totalmente el coste que va a tener el préstamo, ya que en él no se incluyen las comisiones u otros gastos. Solamente con el tipo de interés no podríamos hacer comparaciones entre los diferentes préstamos que nos oferten. Para poder cotejar las ofertas aparece la TAE (Tasa Anual Equivalente), que es un indicador que refleja el coste efectivo de un crédito u otro producto financiero. Todas las entidades financieras tienen por obligación informar de la TAE que aplican a sus productos financieros.

No nos olvidemos de las comisiones bancarias

Otra de las cosas a las que hemos hecho referencia anteriormente son las comisiones que el banco nos puede cobrar al solicitar un crédito. A veces, puede suceder que tengamos que pagar algún tipo de comisión aunque no nos concedan el dinero que hemos pedido. Algunas de las comisiones más comunes son las siguientes:

  • Comisión de cancelación anticipada
  • Comisión de estudio
  • Comisión por amortización parcial anticipada
  • Comisión por modificación de condiciones o por cambio de garantías