Cómo crear un presupuesto personal si eres universitario

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Ser un estudiante significa que también debemos ser responsables de nuestros propios gastos mensuales. Una buena forma para ayudarnos a realizar esta tarea es a través de la creación de un presupuesto personal.

Haz una lista con todos tus gastos mensuales, compáralos con los ingresos y asegúrate de que ambos están equilibrados.

Un presupuesto te ayuda a organizarte y a evitar la tentación de gastar dinero en cosas que realmente no necesitas. Con un poco de constancia, podrás mejorar tu seguridad financiera mientras estás en la universidad.

Estas son algunas de las estrategias que te recomendamos para la elaboración de tu presupuesto personal.

Determina un límite

Lo primero que tendremos que hacer es conocer la cuantía de dinero con la que contaremos cada mes. Haz una lista de tus fuentes de ingresos y súmalas. Recuerda que debes incluir todas, tu salario (si compaginas los estudios con el trabajo), las becas, las aportaciones periódicas de tu familia, etc. No incluyas aquellas fuentes puntuales.

Si no tienes ingresos de este tipo, puedes hacer una estimación, pero esta debe ser conservadora.

Conoce tus hábitos de gasto

Después de saber con qué ingresos contamos, tendremos que conocer cuáles son nuestros hábitos de consumo actuales. Anota la cantidad que gastas cada mes por conceptos como el alquiler (si vives fuera de casa), la alimentación, la vestimenta, transporte, etc. Incluso pequeños gastos diarios como pueda ser un café.

También puedes revisar tu último extracto de la cuenta bancaria para ver qué compras has hecho últimamente y detectar gastos que hayas hecho con la tarjeta de crédito sin darte cuenta o que estás pasando por alto. Compara el total de estas partidas con tu límite presupuestario, si éste es inferior, entonces es el momento de recortar gastos.

Prioriza tus gastos

Echa una mirada a la lista que acabas de hacer y empieza a priorizar. Conceptos como el alquiler, alimentación, transporte, el dinero de la matrícula, etc. son los que no podemos tocar, al menos en un principio, ya que son básicos.

Los gastos como salir a cenar fuera y otros pequeños gastos diarios sí que podremos prescindir de ellos si lo que queremos es equilibrar nuestras finanzas personales. Tendrás que buscar el equilibrio entre los deseos y las necesidades.

Nadie espera que quedes en casa con tal de no gastar. Trata de reservar una pequeña parte de tu presupuesto para el entretenimiento.

Crea un presupuesto personal y realiza un seguimiento de tus compras

Ahora que ya sabes lo que quieres, lo que tienes y lo que necesitas, es el momento perfecto para crear un presupuesto balanceado. Tu nueva lista de gastos debe sumar lo mismo o menos del total de dinero del que dispones cada mes.

Lo recomendable sería dejar un pequeño margen para ahorrar y para hacer frente a gastos inesperados.

Realizar el seguimiento de todas tus compras cada mes te puede parecer un trabajo tedioso, pero si se hace el esfuerzo notarás como cada vez realizas menos gastos por impulso, y esto se reflejará en tus finanzas personales.

Puedes utilizar una pequeña libreta o el móvil para ir apuntando todos los gastos que vayas realizando a lo largo del día, de esta manera sabrás cómo afectan los pequeños gastos diarios a tu presupuesto.

Cuando tengas todos los datos podrás volcar todos esos gastos en una hoja de Excel, como la que tenemos nosotros para controlar las finanzas domésticas. También puedes recurrir a otro tipo de aplicaciones.

Para los despistados

Si eres de los que no tienen mucha fuerza de voluntad y se despista con los gastos, puedes dividir los ingresos mensuales en semanales. De esta manera, lo que tienes que hacer es retirar el efectivo correspondiente a cada semana. Hay un par de razones por la que esto te puede ayudar a no salirte del presupuesto.

  • El primero es que el gasto en efectivo es un sentimiento más visceral que deslizar una tarjeta de plástico.
  • En segundo lugar, seremos conscientes de cuánto dinero nos queda para terminar la semana.