Créditos al consumo:Lea la letra pequeña

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Hoy en día, con la situación de crisis actual, vemos más anuncios en los medios de comunicación para obtener crédito, estos anuncios son del tipo “disponga de un crédito de 3.000€ en 48 horas, sin papeleos y sólo con una llamada”. Estos son los denominados créditos al consumo o créditos rápidos.

La oferta que ofrecen estos productos es tentadora, pero las apariencias engañan, no es oro todo lo que reluce. El dinero fácil no existe y que lo regalen, menos todavía. La aprobación de este tipo de créditos puede esconder letra pequeña y, lo que parece una gran oportunidad para hacer frente a un imprevisto, se torna en un coste mucho mayor de lo que se esperaba. Hay que tener mucha precaución con estos temas y andar alerta, no dejarse llevar por los impulsos y valorar todas las posibilidades junto con sus repercusiones.

¿Por qué surgen los créditos al consumo o rápidos?

El problema es que el 61,3% (según datos del CIS, entre 21 y el 24 de Noviembre de 2011) de las familias españolas afirman que tienen complicaciones para llegar a fin de mes debido a su situación económica, lo que les lleva a endeudarse cada vez más. Las familias destinan un 66% de sus ingresos al pago de deudas en forma de cuotas mensuales, mientras hace unos años ese porcentaje no suponía más de la mitad de la renta familiar, según datos de un estudio de la Confederación Española de Organizaciones de Amas de Casa Consumidores y Usuarios (CEACCU).

A partir de aquí aparecen los créditos al consumo fáciles e inmediatos representados por los establecimientos financieros de crédito (EFC) o financieras. Como el endeudamiento se dispara y cada vez gozamos de menos recursos, mucha gente se muestra favorable a la hora de contratar estos mini crédito (no pueden superar los 3.000 euros) para cualquier tipo de gasto, sin pensar lo que todo esto implica y lo que dice la letra pequeña.

La oferta es muy variada (Cuenta Ahora, Cofidis, Credial, entre otros), que nos bombardean con anuncios de dinero fácil todas las mañanas especialmente.

A la hora de estudiar si nos conviene contratar este tipo de producto, debemos tener en cuenta varias cosas:

Plazos de los créditos al consumo

El principal reclamo de este tipo de crédito al consumo es la inmediatez que ofrecen a la hora de conceder los préstamos. Lo de las 48 horas que anuncian, no es cierto, son unos cuantos días más. Cuando se realiza la llamada para pedir el préstamo tiene que responder a un cuestionario personal para que la empresa le envíe unos formularios por correo postal, que se debe cumplimentar y enviar otra vez a la compañía para que se evalúe la situación actual del solicitante. A las 48 horas o 24, dependiendo de la compañía, después de que tienen los formularios enviados, responden afirmativamente o negativamente si se otorga o no el crédito solicitado y es a partir de ahí cuando se cumple el plazo de esas 48 horas hasta que ingresan en cuenta la cantidad de dinero que se le facilite al cliente.

Los intereses que se aplican

Aquí es donde está el gran negocio de estas entidades, ojo!. Para un crédito de 3.000 euros la tasa de interés anualizada (TAE), la TAE incluye el tipo de interés nominal, los gastos y comisiones bancarias y el plazo de la operación, y esta puede llegar a ser de un 24,6%, y el interés nominal el 22,9%, por un 8% que ofrecen la mayoría de los créditos personales de bancos y cajas. Por ejemplo, si se pide un crédito de 1.200 euros, al cabo de 12 meses se habrá pagado sobre unos 1.475€.

Aquí no está la única diferencia con los créditos personales de los bancos. Éstas, en muchas ocasiones, ofertan créditos a adaptados al demandante. La confianza y el trato continuo son vínculos que posibilitan llegar a un buen acuerdo para ambos. Además, las condiciones son cada vez más flexibles y rápidas. En el caso de pequeños créditos al consumo, llega con presentar las nóminas de los últimos 4 ó 5 meses para que la petición sea estudiada, es necesario poseer una cuenta abierta con la entidad o la nómina domiciliada.

Ventajas de los créditos al consumo y otras opciones

Las ventajas que poseen estas entidades están relacionadas con la comodidad, que con los beneficios monetarios. Todo se hace por teléfono, no hay que ir a la entidad, con todo lo pesado que esto es para mucha gente, sobre todo a la hora de pedir un crédito, donde hay que justificar el por qué se pide. Los créditos bancarios al consumo tradicionales tienen un objetivo concreto en el contrato. Esto no sucede así en las financieras. A parte,  también ofrecen cómodos plazos, entre 34 y 44 meses para un crédito de 3.000 euros y esta financiación carece de gastos de estudio, apertura o cancelación.

Otras alternativas que se nos plantean

Hay alternativas para sufragar sin intereses algunos gastos extras, como lo son los créditos a tipo cero, pero hay que tener en cuenta que hay que devolverlos a corto plazo (se tiene que devolver normalmente en tres o seis meses) y llevan consigo un coste considerable, ya que la comisión de apertura suele ser del 2% del importe solicitado. Si buscamos una financiación a más largo plazo o los gastos que se quieren solicitar son de cantidades más altas, lo más seguro es que haya que solicitar un préstamo personal con un banco. Con la actual situación en la que nos encontramos, solicitar un crédito cada vez es más complicado, pero hay que barajar también esta posibilidad.