La crisis europea sigue su camino, ahora le toca a Francia

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Parece que la crisis se está convirtiendo en una epidemia y que va saltando de país en país, vamos, el típico efecto dominó de toda la vida y que se lleva advirtiendo desde hace mucho tiempo. Mientras veía venir esto, los políticos han estado más preocupados en ganar tiempo que en encontrar soluciones y frenar la sangría que está produciendo la crisis en el viejo continente.

La última víctima de la crisis es Francia. Ayer su presidente, François Hollande, comunicó que Francia no escapa a la crisis europea y que tendrán que hacer recortes para frenar el gasto. La cuantía a la que ascenderán tales recortes se estiman entre 30.000 – 35.000 millones de euros.

Los principales afectados por los recortes, según se recogen en sus declaraciones, serán los ministerios que no tengan que ver con la educación, la seguridad y la justicia y además deberán hacer un esfuerzo los hogares y las empresas  en función de su renta o beneficios.

Y es que la crisis no solo golpea a los PIIGS (Portugal, Irlanda, Italia, Grecia y España), los datos de crecimiento que se esperan en Francia durante 2013 se sitúan en torno al 0,8% y la economía gala caerá un 0,1% hasta finales de año.

El pronóstico que hacen desde el gobierno francés, es que con estas medidas se vuelva a la normalidad dentro de dos años, además se espera que la tasa de desempleo se vea reducida de forma clara durante el próximo año.

Francia se fija en las rentas más altas para asumir el peso de la crisis

Al contrario de lo que pasa en otros países como España, serán las clases adineradas las que tendrán que contribuir más para poder hacer frente a esta situación. La presión fiscal se verá aumentada para las rentas que superen el millón de euros, esta subida de la fiscalidad tendrá una duración estimada de 2 años. Con esta medida el gobierno francés espera recaudar unos 10.000 millones de euros. Además también se le pedirá a las empresas francesas que arrimen el hombro con otros 10.000 millones suplementarios.

Como se ve, parece que otra manera de hacer política es posible, en vez de cargar la fiscalidad sobre los que más sufren la crisis como pasa en España, en Francia serán las clases altas las que más contribuyan. Veremos si al final es verdad lo que dicen los que defienden las medidas de no subirles los impuestos a los ricos, aquello de que si subimos la presión fiscal sobre ellos, acabarán llevándose el dinero fuera del país. Esperemos que se demuestre lo contrario y que el resto de países que están sufriendo la crisis se den cuenta que hacer pagar a los que menos tienen, no es la solución.