El “efecto enero” en la bolsa de valores

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Los inversores siempre están en busca de patrones que le puedan conferir algún tipo de ventaja en su predicción futura de los precios de las diferentes acciones de la bolsa de valores.

Los patrones más estudiados son aquellos que se encuadran dentro de un marco temporal. Éstos se denominan patrones o ciclos estacionales. Uno de los más conocidos es el famoso efecto enero.

Este tipo de ciclo estacional se suele tener muy en cuenta por parte de todos los inversores porque los datos muestran una tendencia positiva este mes del año. Las acciones se suelen comportar mejor en enero que en otra época del año. Sobre todo si hablamos de empresas de baja capitalización. Además, muchos inversores piensan que lo que ocurra en enero será una previsión de lo que va a suceder el resto del año.

El efecto enero está originado principalmente por las acciones que toman los grandes fondos de inversión a final de año. Estos fondos controlan una cantidad ingente de dinero en todos los mercados y a final de año venden las acciones que acumulan myaores pérdidas a lo largo del año para reducir los impuestos que tienen que pagar. Después, en enero vuelven a recomprar estos u otros valores reorganizando sus carteras e impulsando los precios al alza.

También suelen vender activos o valores que no han funcionado bien durante el año o que conllevan un riesgo elevado, sustituyéndolos por valores más seguros o que han presentado una evolución muy favorable durante el año para intentar maquillar los informes anuales que tienen que presentarles a sus clientes.

Generalmente este proceso va desde los últimos días del mes de diciembre hasta casi la segunda semana de enero. Destacable son las posiciones que toman estos grandes fondos durante la primera semana del año.

En los últimos años parece que el efecto enero parece que se ha debilitado debido a que todo el mundo espera que suceda y por lo tanto los precios se ajustan automáticamente.

La creencia de que lo que sucede en el primer mes del año pueda ser un resumen de lo que ocurrirá el resto del año, tiene que ser tomado con mucha cautela ya que depende mucho del tipo de mercado que analicemos.

Además del efecto enero, hay otro tipo de patrones temporales a tener en cuenta por los inversores. Éstos, suelen considerar meses importantes el de abril y el de diciembre.