Efecto de la inflación sobre los ahorros y capacidad adquisitiva

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Generalmente no nos damos cuenta del perjuicio que provoca la inflación sobre lo que tengamos ahorrado ya que inconscientemente pensamos que nuestros ahorros han conseguido rentabilidades positivas, cuando la realidad puede ser justo lo contrario si las tasas de interés que nos ofrecen están por debajo del nivel de inflación.

Por ejemplo si nuestros ahorros los tenemos depositados en una cuenta que esté remunerada a un 2% anual, si la inflación es superior a ese 2%, por ejemplo el 2,5%, realmente estaríamos perdiendo capacidad adquisitiva. Esto mismo sucede con cualquier indicador afectado por la inflación, como ejemplo, solo hay que ver los periódicos o noticias en las que se dice que las pensiones subirán un 1%, pero lo que no se dice es que la inflación será mayor, con lo que la capacidad adquisitiva de los pensionistas se verá mermada. Para evitar este efecto negativo de la inflación, las pensiones deberían contemplar una subida de sus pensiones igual al de la inflación para mantener constante la capacidad adquisitiva de nuestros pensionistas.

Para luchar contra ese “impuesto silencioso” podemos llevar a cabo diferentes medidas con el fin de gestionar de forma eficiente nuestros ahorros:

1- Si queremos saber el nivel de inflación que se espera para un año, podemos estar atentos al proyecto de presupuestos generales del estado, donde el gobierno establecerá un nivel de inflación esperada para dicho ejercicio. Este dato es una mera aproximación y puede sufrir desviaciones, pero puede ser un punto de partida. Si queremos sacarle jugo a nuestros ahorros, deberíamos ponerlos en productos cuya remuneración sea superior al nivel de inflación esperada por el gobierno.

2- Si la inflación es alta, hay que tener cuidado a la hora de buscar productos financieros cuyo interés sea superior al de la inflación. Tenemos que tener presente que a mayor remuneración, mayor riesgo, nadie regala nada, y menos hoy en día.

3- Algunos productos financieros nos ofrecen unas rentabilidades mínimas garantizadas. Estas rentabilidades muchas veces ni llegan para cubrir la inflación, con lo que también estaríamos perdiendo capacidad adquisitiva.

El incremento en el nivel de precios o inflación, afecta de manera negativa a nuestros ahorros, tal como lo haría un impuesto, y que no tenemos en cuenta casi nunca. Tener el dinero parado puede ser un gran error ya que con el paso del tiempo esos ahorros irán perdiendo valor fruto del incremento de precios.