El índice de miseria en España el mayor del mundo

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Es una realidad que fuera de nuestras fronteras se ve a España como un país que está inmerso en una enorme crisis y a la cola de toda Europa en este momento sino de todo el mundo, sin embargo hay cosas que llegan a límites insospechados. Si cruzamos el charco y cambiamos al continente americano, sorprende todavía más la percepción que tienen de este país.

Y es que recientemente, leyendo un artículo me he encontrado con esto: “Spain Is World’s Most “Miserable” Nation, Worse Than Greece, Venezuela And South Africa“. O lo que es lo mismo, España es en este momento la nación más miserable del mundo.

Esta noticia está sacada de Bloomberg, ese gigante americano, y viene acompañada de un gráfico en el cual se ha calculado el Índice de Miseria como el resultado de sumar la tasa de desempleo más la inflación. El resultado, tal y como se puede observar en el gráfico es que España está a la cabeza con una tasa del 30%, superando a países como Sudáfrica, Grecia, Venezuela, Argentina y Egipto.indice de miseria

Lo cierto es que el índice de miseria en España no ha parado de crecer desde que comenzó la crisis, y ahora estamos 20 puntos porcentuales por encima del dato que teníamos para el año 2007. Desde luego, con el índice de paro en España superior al 26% y cerca de seis millones de parados lo raro sería que España no estuviese en los puestos punteros en este ranking. Aunque según se prevé, Croacia, que en el mes de julio se unirá a la Unión Europea, pasará a ocupar en no mucho tiempo el privilegio de encabezar esta lista.

Pero esto no es todo, en la noticia se observan comentarios como que en España sólo hay ganas de siesta, que en España hace demasiado calor como para salir a protestar a la calle, que los españoles esperamos que con el verano el rumbo se volverá a encauzar, etc etc.

La percepción que se tiene de nuestro país es muy mala, y noticias de este tipo, que para mi gusto son cuanto menos pueriles o cuestionables no hacen más que abrir más si cabe la herida. ¿Realmente estamos tan mal como nos pintan?