Errores a evitar en nuestras finanzas personales

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Antes de dar soluciones a un mal momento financiero y buscar fuentes de ingresos adicionales o recortes en los gastos para mantener a flote nuestras finanzas personales, debemos ver si realmente lo que hacemos normalmente nos ayuda a mejorar nuestra situación económica. Aquí exponemos algunas cosas a evitar en la gestión de nuestras finanzas personales.

No consultar el correo bancario

Es un error que suele cometer mucha gente, y es que cada vez que llega una carta de nuestro banco no nos paramos a leerla detenidamente o a veces ni las abrimos y las dejamos de lado, acumulando una tras otra. Es importante recopilar toda la información que podamos sobre nuestras finanzas personales para llevar un buen control, la información es de la única herramienta que disponemos y tenemos que sacarle partido. Por lo tanto leer estas cartas detenidamente conforme lleguen debería ser obligatorio, además que vitaremos futuros dolores de cabeza.

Inexistencia de un fondo de emergencias

Por regla general el fondo tendrá que estar constituido en torno a tres o seis meses de nuestros ingresos mensuales. Esto supone que tendremos que destinar una parte de nuestro salario a ir conformando dicho fondo. Ese fondo nos es útil si por ejemplo nos quedamos en paro, podremos hacer frente a nuestros gastos durante un período de tres o seis meses, mientras buscamos otro empleo.

Si no contáramos con estos ahorros, la probabilidad de incurrir en nuevas deudas, son bastante altas, y será mucho más difícil de cancelar en caso de que se nos presente algún imprevisto.

Carecer de la planificación de un presupuesto

Sin un presupuesto podemos perder la perspectiva de cuanto debemos y de cuanto gastaremos en un futuro, con lo que probablemente tiraremos el dinero y acumulemos deudas, que no nos permitirán conseguir nuestras metas financieras.

No tener un plan para nuestra jubilación

No importa lo jóvenes que seamos. La idea es que cualquier momento es bueno para poner dinero en un plan de jubilación. Si no disponemos de ahorros, lo más seguro es que no podamos jubilarnos cuando queramos o no podremos mantener el nivel de vida que llevábamos antes de retirarnos. Por lo que es recomendable ir aportando poco a poco algo de dinero para nuestra jubilación.