Evalúa tu capacidad de pago antes de endeudarte

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¿Alguna vez no has podido hacer frente a algún pago? Numerosas encuestas ponen de manifiesto que cada vez esto es más frecuente, la morosidad ha aumentado de manera alarmante en los últimos años. Además, cada vez usamos más nuestras tarjetas de crédito para hacer frente a nuestros gastos, sin darnos cuenta de lo que estamos haciendo, acumular deuda poco a poco y casi sin darnos cuenta. La consecuencia de esto es que las entidades financieras nos aplicarán recargos, comisiones adicionales por pagar tarde, etc. Con lo que cada vez veremos más mermada nuestra capacidad de pago.

Si queremos no llegar a este punto, deberíamos estudiar si estamos en condiciones de hacer frente a un crédito antes de decidirnos a contratarlo: debemos valorar si tanto nuestro nivel de ingresos como el de gastos nos permiten hacer frente a los compromisos que vayamos a adquirir sin riesgo de incurrir en atrasos o no cumplir con los pagos a los que nos hemos comprometido. Para ello tenemos que conocer cuál es nuestra capacidad de pago

Evaluar nuestra capacidad de pago es una tarea sencilla:

  • Primero, calculamos nuestros ingresos mensuales (lo mejor los ingresos fijos, ya que los variables podrían desaparecer por cualquier circunstancia, así evitamos correr riesgos innecesarios)
  • Segundo, computamos nuestros gastos, otras deudas y nuestro ahorro.

La diferencia entre estas dos cantidades será nuestra capacidad de pago y será la cantidad límite que podremos destinar cada mes a pagar nuestras deudas.

Si llegamos a un nivel de deuda en el que sobrepasamos la capacidad de pago, corremos el riesgo en caer en morosidad, anulando nuestra capacidad de ahorro con lo que no conseguiremos alcanzar nuestras metas financieras (ir a la universidad, comprar un coche, comprar una casa…etc.) Incluso perderemos capacidad para hacer frente a emergencias.

Con cada crédito que contratemos iremos perdiendo capacidad de pago, por lo que tenemos que tener muy presente la parte de ingresos que destinemos cada mes al pago de éstos.

Tener en cuenta los plazos, algo fundamental

Algo muy relevante es el plazo al que solicitamos los créditos, ya que fácilmente nos dejamos llevar por los ingresos y gastos presentes, y no por los futuros. Esto suele darse sobre todo cuando contratamos una hipoteca, adquirimos compromisos a largo plazo: 15, 25,35 años o incluso más.

También hay que tener presente los proyectos personales, como aumentar la familia o imprevistos como pueda ser la pérdida del trabajo.

No se trata solo de ingresos

Por muchos ingresos que tengamos, si nuestros gastos no son acordes a nuestro nivel de ingresos, podemos tener una nula capacidad de pago.

Consejos a tener en cuenta:

  • No debemos sobrepasar nuestra capacidad de pago.
  • Nuestro nivel de deuda debe estar acorde con nuestras metas financieras.
  • Antes de cerrar cualquier compromiso financiero, tenemos que proyectar el impacto en nuestro presupuesto a un año o más, para así tener una idea de cuánto tiempo nos llevará saldar la deuda.