Fuentes alternativas de financiación para pequeñas empresas

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Pese a que cuando nos referimos al término financiación pensamos inmediatamente en financiación bancaria, ya sean líneas de crédito, préstamos o descuentos comerciales, la realidad es que cada vez existen más alternativas de financiación a las que podemos acudir para solicitar fondos y poner en marcha un negocio.

El capital riesgo

Las empresas denominadas de capital riesgo financian a las empresas a través de aportaciones de capital a cambio de la participación, en parte, de la empresa. En vez de intereses suelen cobrar dividendos y además suelen, aparte de financiar, asesorar o ayudar en la gestión del negocio. Su finalidad es ganar dinero con la venta de sus participaciones. Es decir, cuando el negocio está maduro, venden su parte sacándole el máximo rendimiento a su inversión.

Este tipo de financiación se suele dar, mayormente, en empresas de nueva creación o startups.

Empresas de nueva creación

Desde que aparece la idea para crear un negocio hasta que este alcanza una gran dimensión, se pasará por varias etapas. En función de la etapa en la que se encuentre la empresa, existen diferentes tipos compañías de capital riesgo que realizarán la inversión.

Las etapas comunes por las que pasa una empresa de nueva creación son las siguientes:

  1. Idea de negocio
  2. 3 F: Family, fools and friends
  3. Capital semilla
  4. Startup
  5. Rondas de capital inversión
  6. Salida a bolsa

Como hemos dicho, en función de la etapa en la que se encuentre el negocio, estarán interesadas en invertir ciertas empresas de capital riesgo. Ejemplo de estas son:

Venture Capital: Son empresas de capital riesgo que invierten en empresas que se encuentran en las primeras etapas de desarrollo.

Capital semilla: Son empresas que financian empresas que todavía no son prácticamente ni tangibles, financian básicamente ideas.

Business Angels: Suelen ser inversores particulares con alto poder adquisitivo que invierten en empresas de nueva creación.

Equity Capital: La inversión se realiza en empresas que ya tienen cierto nivel y están consolidadas. Es un tipo de inversión con menor riesgo pero también los beneficios suelen ser mucho menores.

Préstamos participativos

Podríamos decir que son préstamos en los cuales si se llega a una fecha determinada, el acreedor puede convertir la deuda en fondos propios y convertirse así en accionista de la empresa. Todos los términos son pactados y conocidos por ambas partes con antelación.

Las características de este tipo de préstamos pueden variar pero por lo general podemos encontrarnos con:

El tipo de interés que se suele aplicar es mixto. Es decir, una parte es fija y otra variable, que puede establecerse según los beneficios obtenidos.

Ambas partes, entidad bancaria y propietario de la empresa, firman un acuerdo determinando a cuántas acciones corresponden el capital prestado.

La entrega del dinero por parte de la entidad bancaria se suele realizar en plazos y no en una única entrega. Se suele dar en función de la consecución de objetivos por parte de la empresa, ya sea al alcanzar un determinado nivel de ventas, beneficios, etc.

Se fija una fecha en el contrato donde se establece el día a partir del cual la entidad puede decidir si convertir el préstamo en un número determinado de acciones de la empresa.

La entidad financiera no participa de la gestión directamente pero puede solicitar poner a alguien de su confianza en el consejo de administración.

Este tipo de préstamos, suele considerarse deuda subordinada.

Préstamos P2P (Peer-to-peer)

Este tipo de préstamos ya existía desde hace tiempo, por ejemplo los préstamos entre personas de la misma familia podrían considerarse préstamos P2P, pero con la escasez del crédito otorgado por parte de las entidades financieras ha ganado relevancia.

Este tipo de préstamos se realiza entre particulares, sin garantías personales, y sin que haya una entidad financiera como intermediaria.

En internet podemos encontrar plataformas que se dedican a poner en contacto a prestatarios y a prestamistas. Hay que decir que no son bancos y no están reguladas como tal y además, suelen cobrar una pequeña comisión.

Las plataformas piden datos a los usuarios que prestan y piden dinero y después les otorga unas calificaciones de las cuales se estipulan los tipos de interés que se pueden aplicar a este tipo de préstamos.

Financiación en masa o crowdfunding

Este tipo de financiación consiste en conseguir fondos a través de las aportaciones que realicen personas a un proyecto determinado. Las aportaciones por cada usuario suelen ser pequeñas y entre todos se consigue la cantidad necesaria.

En internet podemos encontrar numerosas plataformas en las que exponer nuestro proyecto para tratar de conseguir las aportaciones de las personas a las que le interese.

Las personas que aportan el dinero tienen o no derecho a una contrapartida y eso dependerá de la modalidad de crowdfunding. Podemos distinguir:

Donaciones: En este caso, la persona que realiza un aporte no va a recibir ni esperar nada a cambio. Simplemente los usuarios están interesados a que el proyecto exista.

Recompensas: Las aportaciones llevan consigo algún tipo de contraprestación como pueden ser descuentos, etc.

Participaciones: El usuario se hará con una parte de la empresa.

Préstamos: El propietario del proyecto recibe dinero por parte de los usuarios pero éstos, en este caso cobrarán intereses por su aportación.

Royalties: Se concibe como una inversión por parte de los usuarios esperando parte de los beneficios obtenidos.

Los “ing”

Bajo este paraguas podemos poner algunas operaciones que nos permiten financiar nuestro negocio, por ejemplo, para comprar bienes y servicios sin dinero, y por lo tanto las consideraremos operaciones financieras.

Tendremos las siguientes opciones:

Leasing: También se conoce como arrendamiento financiero, y consiste en que una empresa, que previamente ha comprado un bien, alquila a otra dicho bien a cambio de un precio y un plazo determinado. Cuando termina este tiempo, la empresa podrá ejecutar o no una opción de compra.

Renting: Es similar al leasing pero en esta ocasión no hay la opción de ejecutar la compra. El típico ejemplo que se suele poner es el que tiene que ver con los vehículos de empresa, donde una empresa que necesita una flota de vehículos para sus trabajadores no necesita adquirirlos y desembolsar una gran cantidad de dinero. Simplemente firma un contrato de renting con otra empresa y podrá disponer de esos vehículos a cambio de un pago mensual en concepto de utilización. Otro ejemplo bastante común suele darse con empresas que necesitan tener equipos informáticos actualizados.

Factoring: Lo que hacemos con el factoring es convertir la partida clientes en dinero. Es decir, si tenemos cobros pendientes podemos convertir ese dinero que nos deben en dinero. Tendremos que firmar un contrato con una empresa especializada en el cual se estipule el coste de la operación. Es similar a un crédito a corto plazo.

Confirming: Esta opción tiene que ver con los proveedores. Consiste en que una entidad gestione los pagos a los proveedores por nosotros. Por ejemplo, si tenemos que pagar varias facturas, podemos negociar con una entidad que ella pague por nosotros a los proveedores correspondientes, pero que a nosotros nos permita pagar de una manera flexible el cargo en su cuenta. Por ello tendremos que pagar la cantidad de intereses que se haya estipulado por contrato.