La impresión 3D revolucionará nuestros hogares

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Desde estatuillas a prótesis médicas, la evolución de la notoriedad que ha llevado la impresión 3D al gran público ha sido fruto, en gran medida, de crear objetos impensables (al menos para el más común de los mortales) con esta tecnología. Sin embargo, este tipo de avance lleva usándose desde hace bastante tiempo en el ámbito médico.

La primera impresora 3D (tal como la concebimos ahora) apareció hace unos 7 años y seguramente constituirá uno de los avances más importantes en mucho tiempo debido a las posibilidades que presenta en diversos ámbitos (en el médico, en el científico, en el de la arquitectura e ingeniería, etc.).Con el tiempo esta tecnología acabará introduciéndose poco a poco en nuestra vivienda.

Muchas personas la siguen viendo como una tecnología futurista con la cual podremos replicar cualquier cosa de nuestro hogar, pero esto, es solo una mínima parte de lo que se puede hacer.

Para explicar rápidamente lo que hacen las impresoras 3D podríamos decir que a través de la digitalización de un modelo que se toma como referencia, la impresora se pone manos a la obra y comienza a “imprimir”, capa a capa, y utilizando diversos productos, plásticos, polvos, etc. el diseño que le hayamos introducido.

En el ámbito del hogar, este tipo de impresoras, supondrán una revolución nunca antes vista ya que dispondremos de capacidades de fabricación, que hoy por hoy puede que solo estén reservadas a grandes empresas, para crear nuestros propios objetos y utensilios.

De momento, como casi siempre sucede, este tipo de tecnología es todavía demasiado cara para dar el salto definitivo a nuestras casas (y eso que ha bajado mucho el precio en los 2 últimos año) y las habilidades técnicas necesarias hacen que la introducción de esta nueva tecnología en los hogares no se asiente de momento.

Las impresoras 3D trabajan de una manera similar a las 2D, las que tiene todo el mundo en casa, simplemente utilizan diferentes técnicas y materiales. Las impresoras convencionales expulsan o inyectan tinta línea a línea hasta completar un documento o imagen. Las impresoras tridimensionales utilizan plástico ABS u otros materiales para crear, capa por capa, el objeto físico que hayamos digitalizado, y es en ese primer paso donde las cosas se complican para su introducción definitiva en el hogar. Aquí os dejamos un vídeo acelerado de cómo funciona este tipo de impresoras.

Animadores y arquitectos pueden tener conocimientos de diseño en 3D pero el resto, la inmensa mayoría, no los tenemos. Por lo tanto, la importancia de la aparición de soluciones que simplifiquen al máximo este proceso (el digitalización del modelo) también será de vital importancia para la implantación de este tipo de impresión en los hogares.

Hoy en día existen algunos programas de diseño que persiguen este objetivo pero todavía siguen siendo difíciles de usar para aquellos que no tienen un conocimiento mínimo sobre el tema. Las opciones más viables y que algunas empresas están desarrollando son digitalizadores que funcionan como una fotocopiadora donde el usuario colocaría el objeto en la máquina y ésta lo digitalizaría como cuando fotocopiamos un documento.

Un reto importante para las empresas de impresión tridimensional está en conseguir un nivel de demanda aceptable. Esto es fácil si hablamos de sectores creativos, arquitectos, inventores, etc. ya que estos profesionales quieren ver sus conceptos “en vivo”, pero no todo el mundo quiere o puede crear sus propios objetos.

Para intentar atraer a un público más general, que no tiene tiempo o no sabe cómo modelar objetos, se han creado portales en internet en los cuáles se venden diseños de objetos digitalizados (incluso pieza por pieza, las cuales tendrás que encajar como cuando te compras un mueble en el “ikea”). Esta podría ser la clave para el empujón definitivo ya que el consumidor común podría adquirir dichas “plantillas” e imprimirlas en casa a un coste bajo.

Nos encontramos ante una nueva revolución tecnológica que dentro de poco estará en todos nuestros hogares,pero para dar el último paso, habrá que esperar a tener unos precios más asequibles, mejoras en la facilidad de uso y la creación de una demanda potencial importante.