Hacia la integración bancaria y fiscal en Europa

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La actual crisis económica, que asola Europa y principalmente a la zona sur, ha puesto de manifiesto las carencias y vulnerabilidades que habitan en el sistema bancario común. Esto se ha visto reflejado en como los problemas de una entidad financiera pueden propagarse rápidamente a otras, como si de una gripe común se tratase, y perjudicar y arrastrar a los depósitos, inversiones o a cualquier aspecto relevante de la economía.

Ante estos problemas, la Unión Europea ha llevado a cabo medidas para mejorar la supervisión del sector financiero. Esto comenzó hace un año, con la puesta en marcha de tres autoridades europeas de supervisión para coordinar el trabajo de los reguladores nacionales y garantizar que las normas de la UE se aplican de manera coherente.

Pero todavía se deben llevar a cabo muchas más medidas que permitan garantizar realmente la estabilidad financiera. Desde varios sectores de la UE se está pidiendo una unión bancaria europea que vuelva a dar confianza a los bancos y al euro y que permita ser un cimiento importante para poder lograr una integración económica y fiscal a largo plazo. Las piezas claves de la unión bancaria europea serían:

  • Una normativa europea para los bancos, condiciones comunes, aunque flexibles, sobre la cantidad de capital que los bancos deben poseer
  • Único supervisor bancario en la Unión Europea, control directo de las entidades financieras de mayor tamaño y de las que operen en más de un país. Hacer cumplir la normativa y regular los riesgos
  • Una normativa común para evitar quiebras de los bancos y para poder actuar cuando una entidad sufra problemas financieros, esto iría en favor de evitar recurrir a rescates financiados por los contribuyentes.
  • Crear un sistema único de garantía de depósitos para protegerlos en cualquier banco de la UE y fortalecer de paso la confianza en el sistema bancario europeo.

La Comisión ya ha propuesto alguno de los elementos fundamentales para la unión bancaria, por ejemplo, una mayor coordinación para hacer frente a las crisis bancarias.

Los siguientes pasos que tiene previsto la Comisión Europea es la creación de un fondo común de rescate bancario, estudiar diferentes medidas de aplicación común en caso de producirse quiebras bancarias y mayor coordinación de las políticas fiscales y de gasto.

Todo esto está muy bien, pero por la experiencia hasta la fecha, las cosas siguen igual o peor que hace unos meses, cuando se empezaron a aplicar medidas que venían impuestas desde la Unión Europea. En todo este tiempo se han demostrado dos cosas, en primer lugar, que la Unión Europea es cualquier cosa menos una verdadera unión, ya que cada país mira por lo suyo y no por el bien común (Alemania nunca da su brazo a torcer, ni si quiera está dispuesta a debatir algunas medidas como la adopción de los Eurobonos). En segundo lugar, se está demostrando que la crisis por mucho que digan y nos quieran vender, la acabarán pagando, como siempre, los contribuyentes.