Invertir teniendo en cuenta las fases del ciclo económico

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A la hora de decidir en qué invertir nuestro dinero tenemos que tener en cuenta las fases de los ciclos económicos.

La variable principal que determina en qué fase del ciclo nos encontramos se determina fundamentalmente por las variaciones que va experimentando el Producto Interior Bruto (PIB).

Las fases típicas en las que se dividen los ciclos son las siguientes:

  • Expansión
  • Recalentamiento
  • Estancamiento
  • Recesión
  • Recuperación

ciclo economico

La complejidad de todo esto reside en saber en qué fase nos encontramos en todo momento.

Una buena opción para estimar en qué fase estamos es el cálculo del output gap.

El problema de este indicador es que su cálculo resulta complejo debido a que hay que realizar diversos supuestos en los que hay que utilizar variables no observadas como el PIB potencial de la economía.

El output gap es la diferencia entre el PIB potencial y el PIB real de una economía medido en porcentaje. Podemos calcularlo con los datos facilitados por el Banco de España.

Tras esta breve introducción, hay que señalar que los activos financieros, aquellos en los que podemos invertir, se comportan de manera diferente en función de la fase del ciclo económico en la cual nos encontremos.

Fase de expansión

Esta fase está caracterizada por tener incrementos del PIB crecientes y donde la inflación se mantiene en niveles asumibles para la economía. De esta manera, los tipos de interés se mantienen relativamente bajos.

Con este marco, las expectativas de las empresas son buenas y su nivel de inversión se incrementa debido a que los costes los mantienen controlados debido que los las variaciones en los precios no son preocupantes.

La demanda interna también es creciente debido a que los tipos de interés no son elevados.

Todo esto hará que los beneficios de las empresas se incrementen.

El escenario descrito sería el perfecto para invertir en renta variable.

Pese a que en esta fase del ciclo todos los activos financieros tendrán un comportamiento alcista, no todos crecerán al mismo ritmo. Por ese motivo, lo recomendable sería invertir en empresas o valores con Betas altas y en sectores ligados al ciclo (materias primas y energía).

El final de esta fase vendrá marcado porque el PIB hará pico y empezará a crecer de manera importante la inflación.

Fase de recalentamiento

Fruto del incremento de la inflación, las autoridades monetarias tratarán de controlar el nivel de precios y subirán los tipos de interés.

Es en este momento donde los beneficios empresariales se estancan. La renta variable se vuelve cara y la volatilidad reina en los mercados.

A partir de aquí lo recomendable sería incrementar la liquidez de nuestras inversiones y dejar de lado las empresas basadas en el sector de bienes de consumo y las empresas del sector financiero.

Esto se debe a que en esta fase, la morosidad de la banca se encontrará en niveles mínimos y sus beneficios estarán próximos al máximo, por lo tanto las acciones de las empresas del sector financiero estarán caras.

La renta fija incrementará su rentabilidad en esta fase debido a que su relación con los tipos de interés es inversa. Por lo tanto, ante la subida de tipos el precio de la renta fija caerá.

Del mismo modo, los activos monetarios también serán una buena opción de inversión debido a que los tipos de interés estarán en el punto máximo del ciclo.

En cuanto a la renta variable, con la fase de estancamiento en el horizonte, lo recomendable sería deshacer posiciones debido a que la incertidumbre hará que este tipo de inversiones sean más arriesgadas.

Fase de estancamiento

Este período se caracteriza por tener un crecimiento cada vez menor del PIB y el nivel de precios (inflación) seguirá demasiado alto.

Los tipos de interés harán pico. Esto conformará un marco económico donde la inversión en renta variable se hace poco recomendable debido a que los beneficios empresariales caen y la confianza del consumidor comienza a desplomarse.

La mejor opción de inversión en este caso es la renta fija debido a que los tipos de interés todavía permanecen en cotas elevadas, este tipo de activo se va a beneficiar de las bajadas de tipo que se llevarán a cabo cuando la inflación se estabilice y los bancos centrales quieran promover el crecimiento bajando los tipos de interés.

Dentro de la renta fija, la elección idónea, sería invertir en los activos de mayor duración debido a que son más sensibles a los cambios en los tipos de interés.

En esta fase se espera que los precios de la renta fija se incrementen a medida que bajen las expectativas de inflación y los tipos a corto plazo.

Fase de recesión

En muchas ocasiones, después de la fase de estancamiento, sigue una fase de recesión que se caracteriza por ser, normalmente, de corta duración, entre 3 y 5 trimestres. Durante esta fase, el PIB decrece y la inflación baja.

Es en esta fase donde los tipos de interés nominal llegarán a tocar fondo, mientras que los tipos reales pueden llegar a ser negativos.

Los beneficios de las empresas serán los peores del ciclo, el paro se incrementa y el consumo estará muy debilitado, la confianza del consumidor estará en los peores niveles del ciclo.

Es aquí donde la renta variable toca suelo y por ese motivo es un gran momento para empezar a comprar valores.

La inversión en activos monetarios no será una buena opción debido a que los tipos de interés están en valores mínimos. Si se quiere invertir en renta fija, lo más aconsejable será recurrir a bonos empresariales de alta calificación o en deuda pública.

Si la cosa se complica y se ven posibilidades de depresión, lo recomendable sería tomar posiciones de máxima liquidez debido a que todos los activos se devaluarán.

Fase de recuperación

En esta fase el PIB vuelve a crecer poco a poco y la inflación permanece en niveles bajos, debido a que las empresas no funcionan a pleno rendimiento, y por tanto las autoridades monetarias dejarán los tipos de interés en niveles bajos para estimular el crecimiento.

La confianza empezará poco a poco a inundar la economía y los beneficios empresariales se irán afianzando.

La renta variable comenzará a repuntar y a medida que se confirma la fase de recuperación, las empresas como las eléctricas o de telecomunicaciones irán perdiendo atractivo para el inversor ya que son valores de tipo defensivo, con Betas bajas, y ganarán posiciones empresas con un rápido crecimiento, como los valores de empresas de bienes de consumo.

En cuanto a la renta fija, los precios se estabilizarán y la inversión a L/P en estos activos comienza a ser más arriesgada.