Las libretas de ahorro y las cuentas corrientes

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En la actualidad existen en España 16 millones de hogares con cuentas corrientes (incluyendo cuentas de ahorro online) y 50 millones de libretas de ahorro. Se trata, sin duda, de los productos que ofrecen las entidades de depósito (bancos, cajas de ahorros y cooperativas de crédito) más populares entre la población. Podemos asegurar, sin temor a equivocarnos, que prácticamente todos los ciudadanos, con mayoría de edad, tienen una cuenta corriente o una libreta de ahorro.

Cualquier persona puede abrir este tipo de productos financieros. Su utilidad y fácil manejo la hacen apropiada y accesible a todo el mundo.

La razón de su popularidad es muy sencilla: es el instrumento mediante el cual realizamos las operaciones financieras más habituales en nuestra vida corriente, como cobrar la nómina, pagar servicios como la luz, el agua, el teléfono, los impuestos o simplemente realizar transferencias de todo tipo.

Características de las cuentas corrientes y libretas de ahorro

Se utilizan como soporte para suscribir otros productos financieros tanto de crédito como de ahorro. En efecto, es en la cuenta corriente o en la libreta de ahorro donde se nos abona el importe del préstamo que hemos solicitado. También se cargarán en ella las cuotas de amortización de la deuda contraída.

Por lo que respecta a los productos de ahorro, recordemos que en dicha cuenta a la vista se nos abonarán los intereses y dividendos de nuestras inversiones y, asimismo, podremos ordenar, por ejemplo, que se nos retiren periódicamente cantidades con destino a un fondo de pensiones.

Estas cuentas se denominan a la vista porque el cliente puede retirar sus fondos cuando lo desee y en el importe que precise, si bien cuando se trata de importes muy elevados, por razones de seguridad, es recomendable el uso de cheques y transferencias.

No olvidemos que también las tarjetas (crédito y débito) actúan frente a una cuenta a la vista, siendo habitual que el cliente disponga de sus saldos a través de la tarjeta, sin disponer de cheques, o de la libreta, acudiendo a los cajeros automáticos o directamente mediante pagos en los comercios en los que efectúa sus compras.

En las cuentas a la vista pueden figurar varios titulares. Si es indistinta todos ellos pueden realizar cualquier operación de forma individual. Si es conjunta se precisa la autorización de todos los titulares para efectuar una transacción.

Las cuentas corrientes no tienen un soporte físico. La entidad financiera remite un extracto, normalmente a fin de mes, con los movimientos de debe y haber que han tenido lugar, donde constan la fecha de la operación, la fecha valor que se utiliza para el cálculo de los intereses, el concepto del apunte, el importe y el saldo final disponible existente en la cuenta. El cliente puede disponer de su saldo mediante un talonario de cheques.

La libreta de ahorro sí tiene un soporte físico donde se van anotando las operaciones. Su banda magnética permite a los ordenadores identificarla e informar inmediatamente de sus características: número de cuenta, titulares y saldo. Algunas entidades permiten la utilización directa de las libretas en los cajeros automáticos.

En general, las cuentas corrientes se asocian en mayor medida al tráfico mercantil, por la facilidad en la utilización de cheques, que es el medio de pago favorito de las empresas. Las libretas de ahorro, por contra, se adecuan en mayor medida a las necesidades de los particulares que pueden visualizar de forma inmediata el estado de su cuenta.

Se dice que una cuenta a la vista se queda en descubierto cuando, como consecuencia de una retirada de fondos, el cliente ha dispuesto de un saldo mayor al depositado en la cuenta lo que da lugar a una deuda a favor de la entidad.