Miedo ante el cierre de farmacias en Valencia

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Seis semanas después de que el municipio de Acharnes en el norte de Atenas hubiese decidido suspender todas sus operaciones después de quedarse sin dinero, ahora la comunidad valenciana se encuentra en una situación parecida y las farmacias están cerrando sus puertas debido a que el Gobierno regional no puede hacer frente a los pagos de las recetas por un montante total de 450 millones de euros.

Las huelga de las farmacias  hará que éstas permanezcan cerradas de forma rotatoria hasta que el gobierno pague. María Teresa Guardiola, presidenta del Colegio de Farmacéuticos de Valencia, comentó que “si los bancos no renuevan su crédito, 500 farmacias podrían ir a la quiebra este mismo mes.”

Y es que el gobierno valenciano ha sido capaz de utilizar su dinero del rescate para pagar una parte de los saldos vencidos con las farmacias. Sin embargo, debido a que se agrega nueva deuda cada mes y dado que el fondo de rescate es finito, se convierte en una certeza matemática que no se llegue a alcanzar el equilibrio en su totalidad en el corto plazo. Esto sugiere que en un futuro próximo, los medicamentos pueden llegar a ser difíciles de conseguir en la región, y que las limitaciones financieras pueden obligar a cerrar a algunas farmacias de forma permanente.

En el lado positivo, las farmacias pueden encontrar ahora algunos bancos de España con mejor ánimo, puesto que parece que no se verán obligados a escupir miles de millones en efectivo para cubrir letras del tesoro, aunque parece que existe un poco de controversia a nivel internacional (Alemania) con este asunto, donde cuestionan la supervisión del BCE a los bancos españoles.

La realidad pone de manifiesto el grado en que el efecto dominó ya está empezando a derribar a España. Esperemos que lo ocurrido en Valencia no suceda también en otras comunidades españolas. Por mucho que se quiera mantener al margen a España con Grecia, los paralelismos entre ambos países comienzan a ser prácticamente inevitables, y las dudas internacionales aumentan a un ritmo exponencial, ya no nos ven con buenos ojos desde hace ya un buen tiempo. Cada vez es más difícil sacar para fuera el agua de un barco que hace aguas.