El número de parados superará los 200 millones en 2017

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Después de caer durante los últimos dos años, el desempleo mundial está creciendo de nuevo, según la Organización Internacional del Trabajo, un organismo de supervisión de empleos de la ONU. En el año 2013 se espera que se alcancen los 200 millones de desempleados por primera vez, teniendo como epicentro las economías avanzadas que cuentan con 28 millones de empleos perdidos desde el inicio de la crisis. Los desequilibrios macroeconómicos han pasado factura al mercado de trabajo en un grado significativo.

Debido al debilitamiento de la demanda agregada, el mercado laboral se ha visto afectado por los programas de austeridad fiscal en varios países, en el que a menudo intervienen los recortes directos en el empleo y los salarios, impactando directamente en los mercados de trabajo. Lejos de la respuesta anticíclica a la crisis inicial en 2009 y 2010, la reacción política ha sido procíclica en muchos casos en 2011 y 2012.

Además, las regiones que lograron evitar un nuevo aumento del número de parados han experimentado un empeoramiento de la calidad del empleo, y el número de trabajadores que viven por debajo o muy cerca del umbral de pobreza aumentó. El desempleo mundial está creciendo de nuevo… y se espera que aumente en los próximos dos años por lo menos.

En el siguiente gráfico se puede observar la tendencia de la tasa de paro mundial, así como las proyecciones previstas hasta el año 2017:tendencia de tasa de paro mundial y proyecciones 2002-2017

Pese a que en las proyecciones la tasa de paro mundial desciende respecto del año 2002, hay que tener en cuenta que el número de habitantes del planeta está en crecimiento, sobre todo ayudado por países como India y China. Se observa una tendencia creciente en el número de desempleados hasta el año 2017.

Muchos países desarrollados han experimentado un fuerte aumento en la tasa de desempleo, principalmente como resultado del aumento en la duración del desempleo.

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Con la crisis, el progreso en la reducción de la pobreza ha disminuido y podría afectar negativamente al crecimiento de la clase media emergente. Esto tendrá un impacto negativo en la capacidad de las economías en desarrollo para desempeñar un papel más importante en el apoyo a la actividad económica mundial y ofrecer motores alternativos de crecimiento.

Pero es el desempleo juvenil lo que más preocupa. Hasta ahora, sólo Austria, Alemania y Suiza han logrado mantener bajo este tipo de desempleo. Algunos jóvenes han empezado a regresar o prolongar la educación, adquirir nuevas habilidades con el fin de mejorar sus posibilidades futuras en el mercado de trabajo, mientras que otros han abandonado por completo o están cada vez más frustrados en su búsqueda de trabajo. Y es que el grupo de gente joven que no está empleada, pero tampoco participa en una educación ni en una formación continua ha crecido desde la crisis, en particular en los países críticos de Europa, y se espera que aumente aún más si las condiciones de recesión siguen prevaleciendo en la zona euro.