Percepción del IPC por parte de los consumidores

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Con la publicación de los datos del IPC siempre se ponen de manifiesto las discrepancias que se producen entre el dato publicado y la percepción de los consumidores sobre la variación en los precios. Si cada persona realizara su propio estudio de la inflación en su ciudad o barrio cuando hace la compra, se sorprendería de cómo los precios se incrementan sin seguir los datos oficiales que nos proporciona el INE. Muchas veces podemos escuchar por ahí afirmaciones como la siguiente: “Las cifras de inflación que publica el gobierno (INE) son mentira o no se corresponden con la realidad”. Pero ¿Por qué percibimos esto?

La mayoría de las personas que se enfrentan con aumentos en las primas del seguro del coche, o incrementos de precios en los recibos de universidad o del colegio de sus hijos, o bien la gente que está intentando comprar una vivienda, están tentadas a mirar los datos del IPC con desconfianza. Siempre tenemos la sensación de que el “coste de la vida”, parece subir más deprisa que el IPC. La desconfianza del consumidor surge en la manera en la que se calcula el índice de precios.  El cálculo se efectúa con una cesta de bienes y servicios que no se corresponde con la lista de la compra de ninguna persona concreta sino con la media de una muestra que se toma como referencia. Por ejemplo, si en el IPC la enseñanza universitaria supone un 1,8% del índice y tienes un hijo en la universidad y esta partida sube por encima del IPC, verás aumentar más tus gastos que una persona que no tiene un hijo en la universidad.

El IPC recoge el coste de vivir en una casa, el alquiler, pero no su valor como inversión. De alguna forma el IPC supone que el propietario de una vivienda se la alquila a sí mismo en el mercado de los alquileres. Como la vivienda es un bien de inversión (por tanto, no es un bien de consumo), la variación de su precio no se refleja en el IPC.

Las personas que se lamentan de que el INE infravalora la inflación pueden estar señalando que sus sueldos no dan para llegar a fin de mes. Pero eso no tiene nada que ver con que los precios estén incrementándose más rápido de lo que el INE estima. Sencillamente es que a lo mejor los sueldos no siguen ese ritmo.