Principales productos financieros de deuda privada

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Cuando hablamos del mercado de renta fija privada nos estamos refiriendo a las emisiones de títulos de deuda que son emitidos por instituciones privadas.

Lo que trataremos de ver en esta entrada son las diferentes posibilidades que tenemos, como inversores, para poner nuestro dinero en productos financieros de deuda privada.

Los productos más relevantes de los que hablaremos serán los siguientes:

  • Pagarés de empresa
  • Bonos y obligaciones simples
  • Bonos y obligaciones subordinadas
  • Cédulas hipotecarias
  • Bonos hipotecarios
  • Participaciones preferentes
  • Bonos referenciados
  • Obligaciones convertibles

Pagarés de empresa

Son valores que se emiten al descuento o funcionan como bonos cupón cero. Se suelen considerar títulos a corto plazo aunque en algunos casos pueden ser considerados como una fuente de financiación a medio plazo para el emisor.

La rentabilidad se deriva de la diferencia entre el precio de venta y el de adquisición.

Pese a que no existen duraciones determinadas establecidas sobre este producto, lo normal es que no se superen los dos años. Generalmente no llevan asociados una garantía, pero podrían llevarla.

También se le conoce con el nombre de papel comercial.

Bonos y obligaciones simples

Aquí se engloban de manera genérica las emisiones de títulos de renta fija por parte de agentes privados. Éstas suelen ser a medio o largo plazo y llevan asociado un cupón.

El plazo de devengo del cupón es establecido por el emisor y puede ser un cupón a tipo de interés fijo o variable. Del mismo modo, el plan de amortización lo establece el emisor.

Bonos y obligaciones subordinadas

La característica principal de este producto reside en el término “subordinadas” ya que éste implica que en caso de insolvencia por parte del emisor, las personas que hayan invertido en bonos y obligaciones de este tipo ocuparán el último lugar de prelación, es decir, serán los últimos en cobrar.

Es decir, este tipo de inversión es más arriesgada para el inversor que cualquier inversión en bonos y obligaciones que no contengan el término “subordinadas”.

Este tipo de producto suelen emitirlo las entidades bancarias por que pueden contabilizarlos como recursos propios, los cuales pueden ser computables a la hora de cumplir con la normativa sobre coeficiente de solvencia.

Cédulas hipotecarias

Son emisiones de renta fija que realizan las entidades financieras. El diseño de este producto es similar al de los bonos y obligaciones simples.

La característica principal de este producto es que el total de la cartera hipotecaria actúa como garantía de los títulos emitidos.

Esto supone una garantía para el inversor ya que en caso de insolvencia de la entidad financiera, los flujos provenientes de los créditos hipotecarios hacia la entidad, se destinarán en primer lugar a satisfacer a los inversores de cédulas hipotecarias.

Bonos hipotecarios

Los bonos hipotecarios básicamente son un producto muy similar a las cédulas hipotecarias. La diferencia está en las garantías que se aplican.

La garantía que se aplica en este caso es una garantía menor. Esto se debe a que en los bonos hipotecarios se eligen de antemano varios créditos hipotecarios que van a actuar como garantía en caso de insolvencia, es decir, la garantía no será el total de créditos hipotecarios que tenga la entidad financiera sino que será sobre los seleccionados.

Participaciones preferentes

Por desgracia, tras el ruido de los últimos años, quizás sea el producto financiero de deuda privada más conocido por todo el mundo.

Las participaciones preferentes son emitidas por las entidades financieras y tienen 3 características fundamentales:

Son títulos de deuda perpetua. Aunque la entidad puede establecer su amortización pasados al menos 5 años desde su desembolso. Para realizar esto, debe contar con la autorización del Banco de España.

El cupón que paga este producto está sujeto a los beneficios que tenga la entidad y los cupones no son acumulativos. Es decir, si no tiene beneficios no cobraremos nuestro cupón.

En el orden de prelación, es decir, a la hora de cobrar en caso de insolvencia de la entidad, solo se sitúan por detrás de las obligaciones subordinadas.

Como comentamos con los bonos subordinados, su emisión supone ciertas ventajas para las entidades ya que computan como recursos propios a la hora de calcular los coeficientes de solvencia de las entidades.

Es producto es un producto con bastante riesgo para el inversor, sobre todo si no conoce cómo funciona. El riesgo es incluso mayor que para los bonos y obligaciones subordinadas.

Bonos referenciados

Este es un producto de renta fija cuyo cupón depende de la evolución de un activo subyacente que cotiza en un mercado financiero.

La referencia a la cual se vincula el rendimiento de estos bonos puede ser de varios tipos.

El más común es que sea una acción, un índice bursátil o una cartera de acciones.

Otra opción es fijar el rendimiento a la evolución de un tipo de interés interbancario.

También podemos encontrarnos bonos referenciados cuyo cupón evoluciona en función de los movimientos de una materia prima (commodity) concreta.

Los bonos referenciados pueden contar con cláusulas de autocancelación. Es decir, el producto se podrá amortizar de manera anticipada en función de la evolución de algún indicador financiero.

Estos productos pueden ser concebidos o diseñados con garantías o sin ellas.

Obligaciones convertibles

Son aquellas obligaciones que pueden cambiarse por acciones en un momento determinado.

Las condiciones de intercambio se establecen en las condiciones de la emisión. Deben incluir:

  • Los hechos que desencadenarán la posibilidad de cambio
  • La relación de intercambio (tantas acciones por cada obligación)

En ocasiones, esta opción aparece a favor del inversor pero también puede establecerse para la entidad.