Qué son los test de estrés financiero

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Las pruebas de estrés son una técnica de gestión de riesgos que se utiliza para evaluar la situación financiera de una institución. En ellas se hacen análisis sobre el efecto que tendrían eventos excepcionales pero plausibles sobre los balances de dicha institución. En las pruebas se incluyen análisis de escenarios y pruebas de sensibilidad.

Las pruebas de estrés son realmente necesarias después de largos períodos donde las condiciones económicas y financieras han sido favorables, debido a que la buena marcha de la economía durante tanto tiempo puede conducir a la complacencia y a la infravaloración del riesgo.

También se emplea como una herramienta clave en la gestión de riesgos durante los períodos de expansión, cuando la innovación conduce a nuevos productos con alta demanda, de los cuales no se tiene ninguna experiencia histórica.

En definitiva, lo que tratan de medir y analizar las pruebas de estrés es la solvencia financiera de una institución ante escenarios extremadamente adversos y muy volátiles.

Estas pruebas deben ser realizadas por las empresas para mejorar en su toma de decisiones, estableciendo límites de exposición al riesgo, y que sirven para la evaluación de las opciones estratégicas en la planificación empresarial a largo plazo.

¿Para qué sirven los tests de estrés?

Las pruebas de estrés deberían servir para los siguientes fines:

Identificación del riesgo

Los tests de estrés deben estar incluidos en las actividades de gestión de riesgos de las instituciones en los distintos niveles. En particular, se debe utilizar para abordar e identificar los riesgos en toda la institución.

Complemento a otras herramientas de gestión de riesgos

Las pruebas de estrés deben complementar a otras metodologías de cuantificación del riesgo que se basan en complejos modelos cuantitativos que analizan datos históricos y realizan proyecciones a futuro para tratar de conocer cuáles serán los escenarios a los que se van a enfrentar.

En particular, los resultados de las pruebas de estrés para una cartera pueden proporcionar información acerca de la validez de los modelos estadísticos, por ejemplo los que se utilizan para determinar el VaR (Value at Risk).

Apoyo a la gestión del capital

Estas pruebas también deben formar parte de la gestión del capital interno de las entidades, donde con visión de futuro, tratarán de identificar problemas graves, incluyendo una serie de eventos de capitalización o cambios en las condiciones de mercado que podrían afectar negativamente  a la institución.

Mejora en la gestión de la liquidez

Los tests de estrés deben ser la herramienta central en la identificación, medición y control de los riesgos de liquidez de financiación. En particular debe servir para identificar el perfil de liquidez de la institución y la adecuación de sus reservas en caso de que tanto la institución como el mercado estén en riesgo.

¿Qué riesgos tienen que cubrir los tests de estrés?

Las pruebas de estrés tienen que cubrir una serie de riesgos y áreas de negocio, así como a nivel de toda la institución. Una empresa debe ser capaz de integrar de manera efectiva y significativa, en toda la gama de sus actividades, las pruebas de estrés para proporcionar una imagen completa de los riesgos en toda la institución.

Antes de cualquier prueba de estrés debe definirse el nivel de granularidad adecuado para el propósito de las pruebas, así como qué efectos se van a evaluar a través de todos los factores de riesgo que se agreguen al test. Además también será necesario tener en cuenta las interrelaciones entre todos los factores.

Los riesgos típicos que se suelen tener en cuenta en estas pruebas son los siguientes:

  • Riesgo de crédito, incluyendo la contraparte y el riesgo de reaseguro.
  • Riesgo de mercado
  • Riesgo de seguro
  • Riesgo de liquidez
  • Riesgo operacional y legal
  • Riesgo de concentración
  • Riesgo de contagio
  • Riesgo de reputación
  • Riesgo regulatorio
  • Riesgo de inflación

Las pruebas de estrés deben llevarse a cabo con flexibilidad e imaginación, con el fin de mejorar la probabilidad de identificar las vulnerabilidades ocultas de la institución. La omisión de factores de riesgo puede dar lugar a una subestimación de la severidad de los efectos que puedan producir eventos extremos.

Estos tests deben ofrecer una amplia gama de niveles de gravedad, incluyendo eventos capaces de generar el mayor daño a la institución, ya sea daño financiero o cualquier otro daño que provoque una gran caída de la reputación de la empresa frente a terceros.