Análisis de la rentabilidad en la empresa

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Los gerentes, accionistas, empleados, banqueros, etc…, son conscientes de que los ingresos son fundamentales en el correcto funcionamiento y desarrollo de su negocio. El rendimiento de una empresa se puede evaluar de diferentes maneras, y puede ser expresado por la tasa de crecimiento de las ventas por cuota de mercado, su posición competitiva… Sin embargo, detrás de todo esto está la idea de que el negocio debe ser rentable, es decir de la rentabilidad de la empresa. ¿Y qué implica esto?

Se puede definir la rentabilidad de una empresa como su capacidad de producir un beneficio. La rentabilidad de una empresa, por tanto se puede evaluar comparando el resultado final y el valor de los medios utilizados para llegar al mismo. En la rentabilidad se pueden distinguir la rentabilidad financiera y la rentabilidad económica, en las cuales dos conceptos serán de vital importancia: la eficiencia y la eficacia.

La eficacia es la capacidad de una empresa para alcanzar sus objetivos, y la eficiencia es la capacidad de una empresa para alcanzar estos objetivos pero realizándolo de forma que se  optimicen sus recursos. La rentabilidad puede ser analizada desde el punto de vista del empresario (rentabilidad económica) y el punto de vista de los accionistas (rentabilidad financiera).

La rentabilidad económica mide la rentabilidad de los capitales invertidos y sólo se determina antes de impuestos. La viabilidad es lo que nos indica desde el punto de vista económico si es rentable la empresa. La viabilidad económica de un negocio varía con el nivel de actividad, una mejor gestión de inventario, reducción de plazos de pago de clientes o un permiso de renovación del capital mejoran la rentabilidad.

La rentabilidad financiera mide la rentabilidad del capital propio. Interesa generalmente a los accionistas y está determinada después de impuestos. La rentabilidad financiera varía en función del nivel de endeudamiento de la empresa. Las formas de mejorar esta rentabilidad pueden venir por el aumento de los ingresos de explotación de la empresa o por la modificación de la estructura de su financiamiento y el aumento de la proporción de préstamos de su inversión (aumentar su ratio de deuda).

Cuando la rentabilidad económica es más alta que la tasa de interés que cobran los bancos (préstamos), este endeudamiento permite aumentar la rentabilidad financiera. Esto significa que es más ventajoso para la empresa financiar una parte de su inversión con préstamos en lugar de recurrir a las aportaciones de los accionistas (patrimonio). Esto se conoce como apalancamiento de la deuda.

Sin embargo cuando la rentabilidad es más baja que la tasa de interés, la deuda da como resultado una disminución de la rentabilidad. En este caso, es preferible utilizar el patrimonio en lugar de préstamo bancario.