Secretos y ejemplos del marketing o correo directo

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El correo directo o marketing directo es una práctica utilizada por numerosas empresas que a menudo les ofrece escasos resultados. La realidad es que es muy complicado hacer llegar un mensaje al buzón de un cliente y que éste sienta curiosidad por abrirlo, siempre y cuando no quede perdido entre la cantidad de promociones que puede llegar a recibir.

Aunque el marketing directo se emplea con fines muy dispares, desde llegar al pequeño consumidor hasta a grandes empresas, normalmente está orientado a clientes “DESEO”, es decir, aquellos clientes que deseamos conseguir debido a factores tales como su potencial, su prestigio o su fuerza en el mercado.

Entonces, ¿qué es lo que podemos hacer nosotros? ¿Cuál es la forma de hacer una campaña de mailing directo para nuestros clientes potenciales? A continuación se presentan una serie de consejos que podría considerar.

Abra con una proposición

Los consumidores tienen poca capacidad de atención. En lugar de trabajar el entusiasmo de los consumidores hacia su propuesta de valor y darle vueltas a un mensaje absurdo que jamás acabarán por leer, considere potenciarlo abriendo con una proposición. Esto atraerá la atención del destinatario y le obligará a comprobar si su propuesta de valor vale la pena.

Caja sorpresa

Es necesario crear algo físico que sorprenda puesto que nos va a posicionar como distintos y hará que rompamos las barreras de entrada a ese cliente.

Una estrategia cada vez más de moda sobre todo a la hora de captar a grandes clientes es la de la caja sorpresa. Se trata de enviar una caja al cliente que incluya algún regalo y una pequeña nota informativa.

Uno de los ejemplos de marketing directo en forma de caja sorpresa podría ser el envío al cliente de una caja que contenga dos cápsulas de café y una nota que diga: “como sabemos que usted apenas tiene tiempo de tomar un café, se lo hacemos llegar con la esperanza de que lo pueda degustar con nosotros”.

El impacto visual será tan grande que una vez pasado un tiempo, podrá llamar y preguntar casi directamente que a qué hora quieren tomar ese café.

Cree un contenido útil

Todos los días los consumidores se ven abrumados por la cantidad de información en forma de ofertas o sugerencias que llegan a sus oídos. ¿Qué es lo que puede diferenciar a su promoción de la del resto de la competencia?

Ofrezca algo útil a sus clientes, algo útil y gratuito. Otro ejemplo podría ser el envío de un pen drive que incluya una hoja de excel con un presupuesto doméstico prediseñado que puedan utilizar para gestionar sus ahorros, al tiempo que les ofrece información acerca de las ofertas en electrodomésticos que tiene su tienda.

Ofrezca datos que impacten visualmente a su cliente. Explíqueles su servicio de mantenimiento y lo que puede suponer en su ahorro total.

Fomente la curiosidad

El primer objetivo de una campaña de correo directo es conseguir que su mensaje se lea. Está comprobado que aquellos mensajes que ofrecen algo cautivador en su interior tienen un ratio superior de envíos abiertos.

La gente siente curiosidad por lo que hay dentro, y la curiosidad les lleva a abrirlo. Una vez abierto su trabajo será hacer ese mensaje personal, relevante y cautivador para su cliente.

Incluya muestras del producto

El mailing directo puede ser una molestia para la mayoría de los clientes, pero si se incluye una muestra del producto, la publicidad se hace al instante más valiosa.

Hay empresas que se especializan en la creación de muestras de productos y muchas veces tienen programas interactivos que tienen como objetivo aumentar el retorno de la inversión para su marca.

Toque personal

Cualquier cliente sabe diferenciar entre una carta creada por una máquina y una creada por una persona. Para hacerla si cabe un poco más personal puede considerar la utilización de un sello o la de un tipo de letra más parecida a la de una escritura hecha a mano que la de una escritura creada por un ordenador.