Aspectos básicos sobre las tarjetas de crédito

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Las tarjetas de crédito constituyen uno de instrumentos financieros disponibles que causa más controversias. Simplemente preguntando a tu alrededor encontrarás a gente que paga todo con su tarjeta, pero también encontrarás personas que digan que son una bomba de relojería para tus finanzas personales.

La realidad es que una tarjeta de crédito no es más que una herramienta. Si sus efectos son útiles o perjudiciales depende del conocimiento que tenga sobre ese instrumento financiero el usuario, quien se encargará de elegir cómo lo utilizará.

En esta entrada trataremos de ver cómo sacar provecho a tu tarjeta de crédito, sin caer en ningún error.

Lo primero que debes saber es que no son recomendables para todo el mundo. Este instrumento financiero en manos equivocadas puede ser dañino, sobre todo si eres una persona que carece de autocontrol a la hora de gastar, o si estás tratando de poner orden en tus finanzas personales, etc. En estos casos deberías evitar su uso.

¿Qué es una tarjeta de crédito?

Físicamente, es una tarjeta rectangular de plástico, grafito o una aleación metálica, que identifica o se vincula a una cuenta financiera. Todas contienen una banda magnética en la parte posterior, y algunas, contienen un chip RFID. Además en su parte delantera suele contener un número identificativo y el nombre del propietario.

Detrás de la parte física, una tarjeta de crédito representa una cuenta financiera. Mediante el uso de la tarjeta de crédito, el usuario puede utilizar dinero que no es suyo, es decir, es del banco, para pagar un producto o servicio. Este dinero, tendremos que devolverlo en un determinado período de tiempo.

Como este dinero es prestado por la entidad financiera, el usuario a menudo tendrá que hacer frente al pago de intereses a la hora de devolver el dinero, al igual que sucede con cualquier otro tipo de préstamo. Es aquí donde pueden surgir los problemas. Es preferible usar tu propio dinero antes que pedirlo prestado, porque si no somos capaz de devolver ese dinero y los intereses generados, podemos poner en riesgo nuestro futuro financiero intentando devolver la deuda acumulada.

¿Cómo funcionan?

Cuando realizamos un pago con una tarjeta de crédito, ya sea pasándola por un terminal de pago o introduciendo en una web el número de la tarjeta, se verifica si los datos son correctos para permitirnos realizar la compra. Si todo ha ido bien, se añade nuestra compra a la cuenta de crédito que tengamos.

Muchas empresas están involucradas detrás de cada compra que hagamos con la tarjeta de crédito. Los comerciantes pagan comisiones para poder aceptar pagos a través de las tarjetas de crédito, y, finalmente, los bancos emisores de las tarjetas reciben parte de este dinero como ingresos.

Una vez al mes, el banco suma todas tus compras hechas a través de tu tarjeta de crédito y te envía una factura. Lo recomendable sería pagar la deuda antes del vencimiento, sino, tendremos que hacer frente a cargos adicionales.

Si eres un usuario que paga a tiempo su deuda, el banco te considerará un buen prestatario. Es importante mantener este status si no queremos tener consecuencias financieras futuras.

¿Por qué la gente odia las tarjetas de crédito?

El tener una tarjeta de crédito hace que sea más fácil gastar dinero. Hay algunos estudios que demuestran que somos más propensos a comprar cuando estamos en disposición de usar una tarjeta que cuando disponemos de efectivo.

Además, si solo tenemos efectivo, únicamente podremos gastar lo que llevamos encima. Con las tarjetas de crédito no sucede esto.

El banco no mira cuánto dinero tienes en tu cuenta a la hora de utilizar una tarjeta, sólo mira cual es el estado actual de tu límite de crédito a la hora de realizar una compra.

Como resultado, la gente gasta más dinero con la tarjeta de crédito que de otra manera. Esto solo crea beneficios a los bancos, mientras que los usuarios pueden estar lastrando su futuro financiero.

¿Cuáles son los beneficios que nos aportan?

Las tarjetas de crédito pueden ayudarte a organizar tus gastos, pero hay que tener cuidado y cierto control.

Por ejemplo, puedes verte obligado a realizar un gasto a fin de mes y faltan un par de días para cobrar tu salario. Usando la tarjeta de crédito podrás hacer frente a dicho gasto y pagar la deuda sin tener que pagar intereses en el siguiente período de vencimiento de la tarjeta.

Hay tarjetas que liquidan los gastos a principio de mes, otras el día 15 de cada mes, etc. Si hay dinero en la cuenta vinculada, los cargos efectuados con la tarjeta se liquidan sin ningún tipo de pago de intereses. Pongamos que se liquida el día 15 de cada mes. Si el gasto se produce del día 15 en adelante, ganaremos tiempo hasta que se cargue la deuda en la cuenta.

Conocer este funcionamiento nos puede ser útil en determinadas ocasiones. Este es un beneficio menor, existen otros 3 grandes beneficios.

Las tarjetas de crédito crean una barrera entre los comerciantes y tu dinero

Las compañías emisoras son buenas manejando el fraude y crean una línea de defensa entre los estafadores y tu dinero. En la mayoría de los casos no seremos responsables de cualquier uso no autorizado de una tarjeta de crédito. Y a diferencia de una tarjeta de débito, el uso no autorizado no afectará a nuestra cuenta corriente de inmediato.

Además, si por ejemplo haces un pago en efectivo y luego tienes un problema con la tienda, si ésta se niega a efectuar el reembolso del dinero (en caso de que tengamos razón) no podremos hacer gran cosa. Si en lugar de pagar con efectivo pagamos con una tarjeta de crédito, podemos pedir que ese pago no se cargue en nuestra cuenta. Por este motivo las tiendas intentarán resolver el problema de la mejor manera posible si pagamos con tarjeta.

Garantías y protecciones adicionales

En la mayoría de los casos si realizamos compras con la tarjeta de crédito gozaremos de ciertas ventajas. Algunas de ellas son la extensión de la garantía del fabricante, por ejemplo si compramos algo con la tarjeta y se daña, y ese daño no está cubierto por la garantía, el banco puede reemplazar el producto o hacerse cargo de la reparación. Este tipo de garantía no suele ser muy habitual.

También puede pasar que haya tarjetas que te devuelvan la diferencia de precio de un producto. Por ejemplo si hoy compras algo con la tarjeta y al poco tiempo el producto baja de precio, el banco te reembolsará una parte o la totalidad de la diferencia.

Otra protección adicional que tienen las tarjetas de crédito es que tienen vinculados algunos seguros. Seguros de viaje y de vida son algunos de los más comunes.

Puntos de las tarjetas de crédito

Quizá sea una de las mejores herramientas de marketing de todos los tiempos. Con el fin de ganar más usuarios y de que éstos realicen más transacciones, los bancos ofrecen multitud de incentivos para animar a los usuarios a usar las tarjetas de crédito. Entre el abanico de incentivos nos ofrecen: puntos para canjear por productos de un catálogo, ahorro en el precio del carburante al pagar con tarjeta, rebajas en noches de hotel, etc.

¿Qué tarjeta de crédito debo elegir?

Casi todo el mundo puede disponer de una tarjeta de crédito, incluso si no tienes una fuente de ingresos. En este caso debes disponer de un depósito en el banco, y el crédito se extrae de dicho depósito.

Debemos elegir aquella tarjeta de crédito que más se ajuste a nuestras necesidades. Elegir una tarjeta porque nos gustan los productos del catálogo de puntos es el peor error que podemos cometer ya que entraremos en un círculo de gasto compulsivo hasta conseguir el producto que queremos.

Estudia todos los beneficios de cada tarjeta de crédito para ver cual se ajusta más a lo que necesitas. Lee los términos y condiciones y entiende las consecuencias de no usar la tarjeta de crédito correctamente. Fíjate en las comisiones y si debes realizar un pago anual por disponer de la tarjeta.