Tipos de interes: interés fijo e interés variable

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La elección entre interés fijo e interés variable al solicitar un préstamo, crédito o cualquier otra operación de financiación, es muy importante y depende en gran medida de las expectativas sobre la evolución futura de los tipos de interés que tenga el prestatario, o demandante de fondos.

Elegir un tipo fijo significa determinar, para toda la vida de la operación, la tasa de interés a pagar o recibir, o lo que es lo mismo, optar porque la cuota se mantenga constante hasta el vencimiento de la operación. Cuando se opta por tipo variable se elige una referencia y un plazo para su revisión, por lo tanto, la cuota a pagar cambiará para cada periodo según la cotización en el mercado de la referencia que aparezca en el contrato. Así, por ejemplo cuando se firma una operación sobre euribor 12 con revisión semestral, se asume que, de acuerdo con la cotización de dicho índice, se establecerá la cuota para los próximos 6 meses.

Los mercados financieros forman o definen los tipos para cada plazo y riesgo, a partir de las cotizaciones de los instrumentos financieros (bonos y letras de Tesoro, depósitos interbancarios, swaps,…). La formación de la curva de tipos de interés dependerá de las expectativas que los agentes financieros tengan sobre la evolución de las variables macroeconómicas, las condiciones políticas y todos los factores que, en mayor o menor medida, influyen sobre la situación económica de cada área económica. Así, los mercados financieros definen una curva de tipos de interés para el riesgo soberano, es decir, el tipo de interés al que el mercado está dispuesto a prestar fondos al Tesoro Español a cada plazo (comprando bonos, obligaciones o letras) y otra curva de tipos de interés para riesgo interbancario (a qué tipo de interés está dispuesto el mercado a prestar fondos al conjunto de entidades financieras). Esto se fija para cada una de las divisas existentes.

Cuando un prestatario o un inversor particular desean endeudarse a un determinado plazo, el mercado le ofrecerá el tipo de interés a ese plazo, más un diferencial, que se establece como contraprestación del riesgo de crédito y la carga administrativa que asume la entidad financiera al prestarle fondos.

En la financiación a tipo fijo, el tipo se fija según las expectativas sobre la evolución futura de los tipos de interés que tienen los agentes participantes del mercado financiero en ese momento.
En cambio, si el prestatario elige endeudarse a tipo variable, no asume las expectativas actuales del mercado sobre la evolución futura de los tipos de interés, sino que asume en cada momento (en cada revisión de tipo de interés a pagar) el tipo de referencia que entonces exista.

La apuesta por tomar una alternativa u otra se determina según las expectativas del prestatario sobre la evolución futura de los tipos de interés. Para prestatarios “no especialistas” en mercados financieros y, por lo tanto, que no tengan expectativas sólidas sobre la evolución futura de los tipos de interés, la decisión vendrá determinada por el riesgo que estén dispuestos a asumir. Por ejemplo, un empresario cuyos ingresos vienen determinados por la coyuntura económica podrá asumir más fácilmente un endeudamiento a tipo variable, en el que el tipo de interés sea el de mercado en cada momento, y cuyo nivel estará determinado por dicha coyuntura. Sin embargo, parece más razonable esperar que un trabajador asalariado, cuya renta no se modifica sustancialmente, desee asumir menos incertidumbre sobre la parte del sueldo que dedicará al pago de los intereses de su deuda y, por lo tanto, se endeude a tipo fijo.

En general, la referencia fija se aplica en préstamos a corto plazo y por pequeños importes, sobre todo para consumo, ya que así los clientes conocen de antemano cuanto han de pagar los próximos meses.
Si la curva de tipos del mercado es creciente (los tipos a corto son más bajos que los del largo plazo), es decir, el mercado actúa pensando que los tipos a corto plazo subirán en el futuro. En otras palabras, si un cliente solicita un préstamo referenciado a variable debe ser consciente de que, si se cumplen las expectativas del mercado, los índices de referencia subirán y las cuotas de amortización a pagar serán crecientes con el paso del tiempo.