Con el comienzo del año igual hay gente que tiene pensado comprar una vivienda a través de un préstamo para vivienda o hipoteca, que con los tiempos que corren, no creo que muchos sean los que se animen. Otras personas estarán con dificultades para poder pagar sus préstamos y que deberán o deberían ir a su entidad financiera a refinanciarla.

Si tenemos planes de comprar una vivienda, o una parcela para hacer nuestra casa, seguramente, necesitaremos grandes cantidades de dinero, por lo que tendremos que acudir a varias entidades financieras a solicitar y estudiar la información que nos den para nuestra hipoteca. Antes de solicitar un préstamo para vivienda hay que estudiar bien todas las alternativas que no ofrecen y valorar cuales se ajustan a nuestras necesidades, no se deje engatusar por las entidades ya que, “lo suyo” siempre es lo mejor.

Este tipo de préstamos como su nombre indica y es obvio, se otorgan para la compra de una vivienda o para la adquisición de terrenos sobre los que construiremos nuestra casa. Lo primordial para poder solicitarlos es que, tendremos que tener una fuente regular de ingresos para poder hacer frente a los pagos.

¿Qué tipo de hipotecas nos convienen?

Hay múltiples tipos de préstamos para vivienda, los más comunes son los siguientes:

Hipotecas de tipo fijo: La cuota que vamos a pagar a lo largo de la duración del préstamo va a ser la misma. Podemos pensar en un primer momento que esto es positivo pero estos préstamos suelen ser más caros y pueden ser inadecuados en algunos casos, el principal inconveniente para este tipo de préstamos para vivienda es que el tipo de interés suele ser más elevado y el plazo de vencimiento suele ser más corto, generalmente suele ser de unos 15 años; por estos motivos la cuota suele ser de mayor cuantía que otro tipo de préstamos.

Hipotecas de tipo variable: Aquí el tipo de interés no se mantiene fijo sino que fluctuará en torno a  una referencia. Las principales suelen ser el IRPH y el Euribor (la más utilizada), aunque pueden existir otras. Éstos índices se irán actualizando según la periodicidad pactada, es decir, se puede actualizar el índice de referencia cada 6 meses, cada año, etc.

En la mayoría de las ocasiones a este tipo de interés se le suele incorporar a mayores un diferencial que es establecido por la entidad financiera.

Como ejemplo pondremos el siguiente: Si nos dice que el préstamo será con un tipo de interés referencial al Euribor +3% aplicando una revisión semestral, quiere decir que acabaríamos pagando el tipo del Euribor actual (que es del 0,670%) más el diferencial del 3%, que en total será 3,670%. Este tipo de interés sería con el que calcularíamos las cuotas a pagar durante los 6 primeros meses (revisión semestral). Tras ese período, se vuelve a recalcular el importe de la cuota en función del nuevo nivel de Euribor.

Una de las principales ventajas de las hipotecas de tipo variable frente a las que usan un tipo de interés fijo es que los plazos de amortización suelen ser mayores (pudiendo llegar a 35-40 años), otra ventaja importante es que al principio del préstamo los tipos suelen ser menores (puede ser de hasta 2 puntos en algunas épocas). Tenemos que contemplar también, que si bajan o suben los tipos de interés variará la cuota para bien o para mal, es decir pagaremos menos si bajan y más si suben.

Como hemos señalado anteriormente tenemos otro tipo de referencias como son el IRPH y el índice que proporciona la CECA. Éstos no son muy recomendables porque siempre están por encima del Euribor. Como ejemplo dejo un gráfico que evidencia esto:

tipos de interes ceca irph euribor

Lo que tenemos que tener claro a la hora de solicitar una hipoteca es conocer qué índice se tomará como referencia para evitar sorpresas en un futuro.

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